Editores originales – Naomi O Reilly
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly
Las lesiones medulares repercuten en el bienestar físico, psicológico y social de la persona y suponen una importante carga económica para los sistemas sanitarios de todo el mundo. Aunque históricamente las lesiones medulares se han asociado a tasas de mortalidad muy elevadas, con el desarrollo de tratamientos y gestión eficaces, incluyendo un mejor posicionamiento, cuidado de la piel y de las zonas presión, y control de la vejiga y el intestino, la tasa de mortalidad del 80% de las lesiones medulares comenzó a disminuir. Con el aumento de las tasas de supervivencia, los resultados funcionales se volvieron más importantes y han mejorado significativamente con la implementación de la rehabilitación, que incluye fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, tecnología de asistencia y una atención más holística. [1] Hoy en día se puede sobrevivir a las lesiones medulares y las personas pueden vivir y prosperar después de la lesión, con una buena calidad de vida y una contribución plena a la sociedad.[1] Aunque este cambio refleja una mejor provisión de servicios médicos en los países de renta alta, en muchos países de renta baja y en situaciones de desastres y conflictos la situación puede ser muy diferente. [2][3]
En entornos de pocos recursos, desastres y conflictos, las lesiones medulares siguen teniendo peores resultados y han mostrado un riesgo de mortalidad tres veces mayor [4] durante la fase aguda de tratamiento, con las principales causas de muerte reportadas siendo las disfunciones respiratorias (42%), [5][6] [7][8][9] que comprenden principalmente la embolia pulmonar (22%) y la infección torácica (14%), seguidas de la septicemia (28%) y los trastornos cardiovasculares (18%), todos los cuales se dan con mayor frecuencia en las personas con tetraplejia. [5][10][11] La tetraplejia y la dependencia del respirador artificial fueron los predictores más fuertes de mortalidad, seguidos por una mayor edad y la presencia de lesiones asociadas en la cabeza, el tórax, el abdomen, la pelvis y las extremidades, que son comunes en desastres y conflictos. Por ello, el tratamiento respiratorio y la prevención de infecciones en personas con tetraplejia en la fase aguda son vitales para reducir la morbilidad y la mortalidad.[11]
Aunque los datos precisos son escasos, las lesiones medulares siguen siendo una de las lesiones más graves y son una consecuencia neurológica común tras los desastres y conflictos, como resultado de una lesión por impacto directo, una lesión por impacto con tracción/rotación (sobre todo en la fase de recuperación prehospitalaria cuando se evacúa de un edificio o vehículo con un conocimiento limitado de las precauciones necesarias para la columna vertebral), la caída desde una altura o las lesiones por explosión, que implican una caída o un traumatismo directo en la columna vertebral por heridas de metralla o de bala.[2][4] Los repuntes de las lesiones medulares son habituales en los desastres y conflictos, como se vio durante el terremoto de Nepal de 2015, en el que ingresaron 62 pacientes más, además de los 38 que ya estaban en rehabilitación por lesiones medulares, en las tres primeras semanas tras el terremoto, con posteriores ingresos diarios. Las mujeres representan la mayor parte de las personas con una lesión medular tras los desastres, con una proporción de 1.3:1,[12] mientras que en los conflictos las lesiones medulares son más frecuentes en los hombres, siendo la paraplejia más común que la tetraplejia.[13] La fijación quirúrgica es común, y las cifras del terremoto de Nepal sugieren que más del 70% se sometió a cirugía para estabilizar la columna vertebral tras una lesión medular, mientras que el 75% se sometió a estabilización quirúrgica en situaciones de conflicto.[12] [13] Las úlceras por presión ya se habían dado en un 28 – 33% de las personas en el momento del ingreso en el hospital de agudos, produciéndose tras un terremoto en el que el retraso en el acceso de los pacientes era habitual.[12][14]
Dadas las numerosas fuentes potenciales de lesiones medulares, los responsables de la planificación de la preparación para desastres y el personal médico de emergencias se enfrentan a un gran reto a la hora de prevenir y gestionar los neurotraumatismos en estos contextos, ya que a menudo se complican por la presencia de politraumatismos, como fracturas cerradas y abiertas, heridas abiertas, lesiones internas y lesiones por aplastamiento. El retraso en el acceso al tratamiento y a la cirugía puede ser habitual, ya sea por la escasez de recursos [15] o debido a que la lesión medular se considera de baja prioridad debido a la menor probabilidad de supervivencia, sobre todo si se trata de una lesión de grado alto, [16] lo que puede repercutir aún más en los resultados tras una lesión medular.[4]
Las personas con lesiones medulares se enfrentan a discapacidades físicas a largo plazo, con déficits neurológicos residuales, y tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones médicas secundarias, todo ello con consecuencias en el estilo de vida, que requieren un tratamiento interdisciplinar integral que incluya la medicina, la cirugía y la rehabilitación, que continuará mucho más allá de la fase aguda inicial. Todos los profesionales de la rehabilitación que trabajen en desastres y conflictos deben ser capaces de realizar una evaluación de la lesión medular, proporcionar información básica sobre los resultados esperados y estar preparados para abordar las complejas necesidades de las personas con lesiones medulares, para aumentar la probabilidad de supervivencia y los resultados funcionales óptimos.[17]
Las lesiones medulares son una de las lesiones más graves que se observan en los desastres y conflictos y, como tales, la asistencia y los conocimientos pertinentes sobre las lesiones medulares son fundamentales en cualquier respuesta de emergencia; en particular, los principios de traslado y manejo, incluida la inmovilización de la columna vertebral en el lugar de los hechos, y el mantenimiento de la alineación cervical, que son cruciales. Además, la derivación rápida a un centro de atención multidisciplinar con servicios de rehabilitación adecuados es esencial para obtener resultados óptimos. El diagnóstico y el tratamiento tempranos de las lesiones medulares pueden ser un reto en circunstancias normales, y estos retos se acentúan tras los desastres y conflictos, debido al entorno caótico, que incluye daños a las infraestructuras, pobre comunicación y escasez de personal sanitario y de rehabilitación, en particular de especialistas en neurotraumatismos. [18] Durante esta fase temprana, el diagnóstico y el tratamiento inmediatos son fundamentales para minimizar el daño neurológico adicional y el desarrollo de complicaciones secundarias; lo que puede suponer un enorme desafío, sobre todo en los países con pocos recursos en los que la estructura médica y la disponibilidad de atención neurológica más avanzada ya son escasas y se ven aún más limitadas como consecuencia de los desastres y conflictos.
Dados los retos que plantean los desastres y conflictos, el despliegue temprano de equipos médicos de emergencia especializados, tanto nacionales como internacionales, para satisfacer las necesidades inmediatas, suele ser un elemento clave de la respuesta inicial de emergencia, y se rige por una serie de iniciativas de la Organización Mundial de la Salud, como los Marcos de Respuesta a las Emergencias ( estándares y directrices), los Mecanismos de Coordinación y el Proceso de Acreditación de Equipos Médicos de Emergencia, que garantizan que sólo los profesionales de la rehabilitación, con la experiencia y los conocimientos apropiados, formen parte de los Equipos Médicos de Emergencia. [18][19]
Equipos Médicos de Emergencia con capacidad de atención especializada en la columna vertebral pueden desempeñar un papel vital en el apoyo a la atención de personas con fracturas vertebrales y lesiones medulares tras desastres y conflictos. Generalmente, los equipos serán necesarios en la primera semana de un desastre y permanecerán durante un largo periodo de tiempo, pero los plazos de llegada de estos equipos especializados pueden variar significativamente dentro de los desastres y conflictos, dependiendo de la seguridad del entorno. Los profesionales de la rehabilitación abarcan una serie de profesiones, como fisioterapia, terapia ocupacional, ortesis y prótesis, enfermería de rehabilitación, medicina de rehabilitación física, psicología, logopedia, nutrición y trabajo social. Lo ideal es que estos profesionales trabajen en colaboración en un equipo multidisciplinar, aportando cada uno su especialidad para lograr una atención y un tratamiento integrales de las personas con lesiones medulares. Los equipos se despliegan generalmente en los centros especializados en columna vertebral existentes, cuando están disponibles, o en los grandes hospitales de referencia o Equipos Médicos de Emergencia tipo 3, cuando no están disponibles. También pueden ser útiles para asesorar a otros hospitales locales circundantes y a los Equipos Médicos de Emergencia sobre los estándares de cuidados para las fracturas de columna y las lesiones medulares durante la respuesta de emergencia. Un equipo de atención especializada centrado en la rehabilitación de lesiones medulares en un entorno de desastre o conflicto debe incluir:
| Rehabilitación | Aplicabilidad general de las recomendaciones en situaciones de desastre | |
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| Composición del equipo | Estándar técnico mínimo:
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| Cualificación y experiencia | Estándar técnico mínimo:
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| Equipo de rehabilitación | Estándar técnico mínimo:
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| Duración de la estancia | Estándar técnico mínimo:
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Durante la fase aguda temprana, los profesionales de la rehabilitación pueden desempeñar a menudo un papel junto con otros miembros del equipo multidisciplinar para trasladar y manejar a los pacientes con sospecha o diagnóstico de lesión medular, por lo que deben conocer las precauciones específicas para una lesión medular inestable a la hora de moverla o manejarla, incluyendo la realización las evaluaciones y los tratamientos para proteger la columna vertebral de la inestabilidad. Una transferencia, colocación y volteo cuidadosos, siempre que sea posible, pueden evitar o reducir significativamente el dolor y las molestias del paciente, y también reducirán la posibilidad de que se produzcan daños en la piel y traumatismos secundarios en la médula espinal. [20] Para más información, puedes consultar las Directrices para el Traslado y el Manejo de Pacientes con Lesiones Medulares Presentes o Sospechadas de la Asociación Multidisciplinar de Profesionales de la Médula Espinal (MASCIP, por sus siglas en inglés), que proporcionan directrices gráficas detalladas sobre prácticas seguras de traslado y manejo.
El número de personas necesarias para voltear a un paciente con una lesión medular inestable, según las directrices de la MASCIP, son:
- Lesión de T9 y superior: cinco personas.
- Lesión de T10 e inferior: cuatro personas.
En estas primeras fases tras un desastre o un conflicto, los profesionales de la rehabilitación también deben ser conscientes de que, en los hospitales de campaña, las camas y las sillas para sentarse no siempre son apropiadas para las personas con una lesión medular, y pueden aumentar el riesgo de desarrollo de úlceras por presión. Para gestionar esto de forma eficaz, los profesionales de la rehabilitación deben trabajar con el personal de enfermería, para asegurarse de que se adquieren los materiales de alivio de la presión adecuados o se adaptan a sus necesidades, y se establecen programas de volteo y posicionamiento cada dos horas, incluyendo la supervisión de las zonas de presión. El paciente y sus cuidadores también deben recibir educación sobre el cuidado de zonas de presión desde el principio, y siempre que sea posible deben participar en el volteo y el posicionamiento. [21]
Por favor, lee el artículo enlazado para repasar tus conocimientos sobre las directrices para la prevención y el tratamiento de las úlceras por presión.
El objetivo primordial de la atención de las lesiones medulares en los desastres y conflictos se ha ampliado más allá de la supervivencia y el tratamiento agudo para incluir la implantación de estructuras de rehabilitación que trabajen para la reintegración de la persona con una lesión medular en su hogar y su comunidad. Los estándares mínimos de rehabilitación de la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento de pacientes con lesiones medulares tras un desastre varían en función del nivel del Equipo Médico de Emergencia, pero incluyen:
Independientemente del contexto, los fundamentos y los principios de gestión de la rehabilitación de las lesiones medulares son similares y la rehabilitación sigue siendo un elemento vital del proceso de tratamiento y manejo tras una lesión medular en los desastres y conflictos. La rehabilitación debe empezar pronto y preparar a las personas y a sus cuidadores para gestionar sus necesidades.
Puedes leer los artículos enlazados para repasar tus conocimientos sobre la anatomía de la médula espinal y las generalidades de las lesiones medulares.
Aunque la base de pruebas para el tratamiento y rehabilitación de las lesiones medulares está aumentando, siguen existiendo lagunas sustanciales y se necesita más investigación para mejorar tanto la prestación de servicios como, lo que es más importante, los resultados de los pacientes. Muchas de las guías clínicas relacionadas con los tratamientos de las lesiones medulares se centran en el abordaje médico, como evitar las lesiones secundarias y la inestabilidad hemodinámica. En general, sin embargo, la mayoría de las guías clínicas, independientemente de la fase de tratamiento, recomiendan que todas las personas con una lesión medular tengan acceso a una atención personalizada de por vida, guiada por un centro especializado en lesiones medulares. Así pues, aunque actualmente no existen pautas específicas para el tratamiento de las lesiones medulares en entornos de desastres y conflictos, como profesionales de la rehabilitación debemos conocer las directrices clínicas pertinentes para la rehabilitación, y ser siempre conscientes de las necesidades de rehabilitación a largo plazo de las personas con lesiones medulares, que existirán mucho después de los desastres y conflictos.
Puedes leer el artículo enlazado para repasar tus conocimientos sobre las guías clínicas de lesiones medulares.
La rehabilitación temprana debe centrarse en la evaluación exhaustiva de las lesiones medulares, incluidas las limitaciones neurológicas y funcionales, para permitir el desarrollo de un plan de rehabilitación individualizado con objetivos funcionales específicos. Las principales áreas específicas de evaluación de los pacientes con lesiones medulares, tanto inicialmente como de forma continuada, son:
Hay que tener siempre en cuenta y vigilar cualquier lesión, como las fracturas, que pueda haber pasado desapercibida como consecuencia de la alteración de la sensibilidad en personas con lesiones medulares.
Puedes leer los artículos enlazados para repasar tus conocimientos sobre la evaluación de las lesiones medulares, recordando la importancia de seguir un enfoque sistemático para identificar o controlar cualquier complicación específica de las lesiones medulares, al tiempo que se es consciente de otras complicaciones que pueden darse en los desastres y conflictos.
Es fundamental que las evaluaciones, como mínimo, incluyan los Estándares Internacionales para la Clasificación Neurológica de la Lesión Medular (ISNCSCI, por sus siglas en inglés), formalmente conocida como escala de ASIA, y la Medida de Independencia de la Médula Espinal (SCIM III, por sus siglas en inglés), que facilita la evaluación del autocuidado, respiración, manejo de esfínteres y movilidad, y que puede servir de guía a los profesionales de la rehabilitación para determinar las metas y objetivos del tratamiento de los pacientes con lesión medular. [17][23]
La predicción precisa de los resultados clínicos tras una lesión medular basada en una evaluación temprana es limitada y es muy difícil para los equipos médicos y quirúrgicos proporcionar un pronóstico preciso en las primeras semanas tras la lesión. La mayoría de las personas recuperan nivel de función motora, desde la realización de la clasificación inicial de la lesión medular en las 72 horas siguientes a la lesión, con la mayor parte de la recuperación de la función dándose en los primeros 6 meses, mientras que la posibilidad de una recuperación marcada en personas con una lesión medular completa (ASIA grado A y sin zona de preservación parcial) es muy baja, mientras que las que tienen una lesión medular incompleta mantendrán alguna posibilidad de recuperación.[24][25][26]
Los objetivos de la rehabilitación temprana en desastres y conflictos es mejorar los resultados funcionales y restaurar la mayor independencia posible del paciente, minimizando al mismo tiempo las complicaciones secundarias, con la participación del paciente y del cuidador tanto en el establecimiento como en la revisión periódica de sus objetivos. Los resultados funcionales son diversos en las lesiones medulares, pero generalmente dependen del nivel y la integridad de la lesión medular; aunque factores como la edad, complicaciones médicas, contracturas, disfunción cognitiva, motivación, factores culturales, entorno, etc., pueden influir en el resultado funcional alcanzado por cada persona. [26]
Puedes leer el artículo enlazado para repasar tus conocimientos sobre el pronóstico y la definición de objetivos en la lesión medular.
Los fisioterapeutas tratan toda una serie de problemas relacionados con las lesiones medulares, como la parálisis; la función vesical, intestinal, respiratoria, cardiovascular y sexual; así como las implicaciones sociales, económicas y psicológicas. En la rehabilitación de lesiones medulares se utiliza una amplia gama de intervenciones terapéuticas que abordan estos problemas y que pueden aplicarse en una gran variedad de contextos, incluidos los desastres y conflictos. El énfasis en la educación del paciente y del cuidador sobre expectativas realistas y estrategias de autocuidado son vitales dentro de los desastres y conflictos, teniendo siempre en cuenta el entorno y el contexto en el que se ha producido la lesión medular, para conseguir los mejores resultados posibles.[17]
Las intervenciones de rehabilitación utilizadas habitualmente en los desastres y conflictos incluyen ejercicios de amplitud de movimiento, fortalecimiento muscular, entrenamiento de transferencias, entrenamiento en actividades de la vida diaria y entrenamiento de movilidad (incluido el entrenamiento de andadores y sillas de ruedas); y se complementan con la prescripción de tecnología de asistencia adecuada. La educación se centra en el cuidado de la vejiga y el intestino, el cuidado de la piel y la prevención de complicaciones. Los pacientes reciben una intervención de rehabilitación durante aproximadamente 3 meses antes de ser dados de alta a la comunidad, aunque estos plazos varían significativamente según el nivel y la integridad de la lesión, así como el tiempo de demora antes de acceder a la rehabilitación. Los que tienen una lesión completa y tetraplejia requieren períodos más largos de rehabilitación.[27]
Puedes leer los artículos enlazados para repasar tus conocimientos sobre intervenciones terapéuticas para las lesiones medulares y Categoría: Lesiones medulares.
Las lesiones medulares pueden tener consecuencias devastadoras después de producirse, y la investigación ha demostrado que muchas personas con lesiones medulares de aparición repentina muestran emociones negativas extremas que pueden repercutir psicológica y socialmente después de la lesión.[5] La ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático, entre otros, también pueden estar presentes en un número elevado de personas con lesiones medulares,[11][1] y los factores psicológicos y sociales influyen tanto en la incidencia como en la progresión de estas enfermedades mentales.[26] Por lo tanto, es necesario prestar atención a estos factores psicosociales que pueden tener consecuencias graves en la consecución de objetivos óptimos de rehabilitación y en la mejora de la calidad de vida de las personas con lesiones medulares.[5]Los profesionales de la rehabilitación suelen desempeñar un papel fundamental en este sentido, ya que pasan gran parte del tiempo con los pacientes y desarrollan una estrecha relación, pero también deben ser conscientes de cuándo deben derivar a los pacientes a otros miembros del equipo, para proporcionar más apoyo a los pacientes en este sentido.
Puedes leer el artículo enlazado para repasar tus conocimientos sobre las consideraciones psicosociales en la lesión medular.
La planificación del alta hospitalaria de un paciente es un aspecto clave para la eficacia de la atención. En el caso de las lesiones medulares, hay que considerar las opciones de alta en cada fase del tratamiento. Las pruebas sugieren que las lesiones medulares se tratan mejor en centros especializados en lesiones medulares y esto sigue siendo cierto incluso en entornos de desastres y conflictos, donde se ha demostrado que un acceso más temprano a la atención especializada reduce las complicaciones, reduce la duración de la estancia hospitalaria y maximiza los resultados neurológicos.[26][31][32][33][34]
A la hora de determinar las necesidades de traslado del paciente, el equipo debe tener en cuenta si el paciente está estable y si el riesgo del transporte del paciente en medio del caos infraestructural y de los sistemas sanitarios deficientes compensa el beneficio de tener una estabilización quirúrgica temprana. En el caso de los lesionados medulares de mayor gravedad, sobre todo los que necesitan ventilación, el traslado de estos pacientes a los Equipos Médicos de Emergencia tipo 3, a los centros sanitarios avanzados o a las unidades especializadas en lesiones medulares, cuando existan, debe organizarse lo antes posible. Si pueden mantener su propia actividad respiratoria, el tratamiento conservador en un centro con cuidados de enfermería y rehabilitación de buena calidad puede proporcionarles el mejor resultado a largo plazo, por encima del traslado rápido.[21][31][35]
Un objetivo primordial de la rehabilitación es la reinserción exitosa en la comunidad. La realidad de este objetivo en muchos escenarios de desastres y conflictos es cuestionable, ya que se observa una elevada tasa de reingreso hospitalario en muchas personas con lesiones medulares, como consecuencia de las úlceras por presión y las infecciones del tracto urinario.[36] Muchos pacientes que reciben el alta hospitalaria tienen necesidades de atención continuada que deben satisfacerse en la comunidad, lo que suele suponer un reto importante en los desastres y conflictos, donde las infraestructuras y los entornos suelen ser inaccesibles para las personas con problemas de movilidad. Durante la planificación del alta, los profesionales de la rehabilitación deben asegurarse de que cuentan con registros adecuados de pacientes y mecanismos de control que permitan el seguimiento; incluyendo la derivación a organizaciones locales para obtener apoyo y, cuando sea posible, utilizar a los pacientes como mentores y grupos de apoyo entre iguales. Antes del alta, el desarrollo de un plan educativo y/o ocupacional con oportunidades de formación profesional ha sido beneficioso para muchos pacientes a la hora de volver a estudiar o trabajar después del alta. [37]
Ten en cuenta que la planificación del alta tras los desastres y conflictos puede requerir un gran esfuerzo por parte de los equipos de rehabilitación para garantizar que la persona pueda alcanzar los mejores resultados funcionales posibles. [38]
Los avances actuales en la respuesta y la gestión de los desastres y conflictos han mejorado las tasas de supervivencia de las personas con lesiones medulares, lo que ha dado lugar a un mayor número de supervivientes. Las lesiones medulares son una de las lesiones más complejas que se producen tras los desastres y conflictos, y dan lugar a discapacidades físicas a largo plazo, déficits neurológicos residuales, complicaciones médicas y consecuencias en el estilo de vida, que requieren un tratamiento interdisciplinario integral y el acceso a rehabilitación a largo plazo. [1][2]
«La rehabilitación puede aumentar en gran medida la supervivencia y mejorar la calidad de vida de las personas con lesiones medulares en desastres y conflictos»[40]
Los profesionales de la rehabilitación se consideran ahora miembros clave de la asistencia sanitaria y, como tales, participan en todas las fases posteriores a los desastres y conflictos, incluida la participación temprana en los Equipos Médicos de Emergencia. Los profesionales de la rehabilitación ofrecen varias competencias únicas, entre ellas las de evaluar y tratar a los heridos con lesiones agudas, y posiblemente prevenir o disminuir la carga de las discapacidades crónicas entre los pacientes después de la fase de emergencia, siendo uno de los principales puntos fuertes el centrarse en los resultados funcionales, junto con la capacidad de llevar a cabo evaluaciones exhaustivas, a menudo con recursos limitados. [1][2]
Aunque los principios de evaluación y gestión de las lesiones medulares siguen siendo los mismos en desastres y conflictos, los profesionales de la rehabilitación deben asegurarse de que comprenden bien estos principios, al tiempo que son conscientes de las implicaciones que el retraso en el acceso al tratamiento, la escasez de recursos y los entornos inaccesibles tienen en sus intervenciones de rehabilitación y, lo que es más importante, en las implicaciones de la planificación del alta y la reintegración de las personas en su comunidad, así como del papel que desempeñan los equipos de rehabilitación comunitarios y los equipos móviles de rehabilitación en el apoyo a las personas dentro de su comunidad.[41]
La provisión de una rehabilitación eficaz para las lesiones medulares es posible en situaciones complejas de emergencia humanitaria a través de un enfoque multidisciplinar, que incluya el apoyo psicológico, junto con la colaboración con organizaciones locales e internacionales con experiencia especializada, lo cual es clave para el éxito.[37]
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