La actividad física es una parte esencial de un estilo de vida saludable para los adultos con lesión medular. Aunque se reconoce que el ejercicio es una herramienta importante para mejorar el bienestar y aumentar la independencia de las personas con lesión medular, las directrices generales existentes resultaron incompletas porque no abordaban la salud cardiometabólica ni los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares en esta población.(1)
La Organización Mundial de la Salud elaboró las Recomendaciones mundiales sobre la actividad física para la salud con el objetivo general de proporcionar a los responsables políticos nacionales y regionales orientaciones sobre la relación dosis-respuesta entre la frecuencia, la duración, la intensidad, el tipo y la cantidad total de actividad física necesaria para la prevención de las enfermedades no transmisibles. Aunque la Organización Mundial de la Salud sugirió que estas recomendaciones podrían aplicarse a los adultos con discapacidades con un ajuste de las directrices para cada persona en función de su capacidad de ejercicitarse y sus riesgos o limitaciones de salud específicos, estas recomendaciones no se adaptaron específicamente a la población con lesión medular. (2)
Las directrices para adultos con lesión medular se elaboraron en colaboración con las principales partes interesadas mediante un proceso riguroso, sistemático y participativo, que siguió el enfoque de referencia para la formulación de directrices/guías de práctica clínica. El equipo, en colaboración con un panel internacional de investigadores, médicos, organizaciones comunitarias, adultos con lesión medular y especialistas en transferencia de conocimientos, elaboró conjuntamente un conjunto de directrices de ejercicio que se presentaron en la Reunión Anual de la Sociedad Internacional de Médula Espinal en 2017.(3)
La participación rigurosa y sistemática de los consumidores, incorporando la participación de los pacientes/público, es una parte vital del proceso de transferencia de las directrices científicas a directrices de trabajo comprensibles, para aquellos por los que han sido diseñadas, antes de su difusión generalizada.(6) Es necesaria la participación de las principales partes interesadas, incluidas las personas con lesión medular, para determinar la mejor manera de desarrollar y utilizar recursos que ayuden a facilitar la comprensión, la asimilación y la aplicación de las directrices.(7)
Las directrices sobre el ejercicio proporcionan umbrales mínimos para conseguir una buena forma cardiorrespiratoria y fuerza muscular y mejorar la salud cardiometabólica. Se recomienda que los ejercicios se realicen más allá de la actividad física incidental que se pueda acumular en el curso de la vida diaria. La forma de cumplir las directrices sugeridas es mediante la participación rutinaria en modalidades de ejercicio que sean sostenibles, agradables y seguras.(7)(1) Las personas que aún no practican ejercicio deben empezar con cantidades menores de actividad e ir aumentando gradualmente la duración, la frecuencia y la intensidad, como progresión hacia el cumplimiento de las directrices. Al mismo tiempo, deben reconocer que hacer ejercicio por debajo de los niveles recomendados puede o no aportar pequeños cambios en la condición cardiorrespiratoria o la salud cardiometabólica.(1)
Hombres y mujeres de entre 18 y 64 años con una lesión medular crónica traumática o no traumática de más de 12 meses de evolución, con un nivel neurológico C3 o inferior, incluidas la tetraplejia y la paraplejia, independientemente de su raza, etnia o situación socioeconómica, que no sean activos más allá de las actividades cotidianas. (1)
Aunque en la actualidad no existen pruebas científicas suficientes para extraer conclusiones firmes sobre los riesgos y beneficios de estas directrices para las personas con una lesión medular de menos de 12 meses de evolución, de 65 años o más, y aquellas con afecciones comórbidas, pueden ser apropiadas tras consultar con un profesional sanitario antes de iniciar un programa de ejercicio. (1)
Como sabemos, la actividad física puede desarrollarse en diversos lugares, tanto en interiores como al aire libre, y con todo tipo de condiciones meteorológicas. Las Directrices de Ejercicio para Lesionados Medulares pretenden ser aplicables al ejercicio y la actividad física realizados en una amplia gama de entornos, entre los que se incluyen: (1)
Entornos de rehabilitación
Gimnasios
Hogares particulares
Esta guía refleja la frecuencia, intensidad y duración mínimas de los ejercicios que combinan ejercicios aeróbicos de la parte superior del cuerpo con ejercicios de fuerza y que producen mejoras significativas en la forma física. Respalda las Directrices de Actividad Física para Lesionados Medulares de 2011, pero también se ha actualizado para ajustarse a la base de pruebas, al referirse al «ejercicio» en lugar de a la «actividad física». Para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria y la fuerza muscular, los adultos con lesión medular deben practicar al menos:
20 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa, 2 veces por semana, y
3 series de ejercicios de fuerza para cada grupo muscular funcional principal, a una intensidad moderada-vigorosa, 2 veces por semana.
Las enfermedades cardiometabólicas, que incluyen un espectro de trastornos que van desde la resistencia a la insulina, pasando por el síndrome metabólico, la prediabetes y, por último, trastornos más graves como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes de tipo 2, suponen actualmente una grave carga sanitaria y económica en todo el mundo, y se prevé que su prevalencia aumente. Entre los factores de riesgo independientes se encuentran la sedestación prolongada, la falta de actividad física, la mala alimentación y la corta duración del sueño, que se han convertido en habituales en todo el mundo. (9)
Se ha demostrado que las Directrices de Actividad Física para Lesionados Medulares de 2011 mejoran significativamente los resultados de salud cardiometabólica. La nueva guía establece que, para obtener beneficios para la salud cardiometabólica, se sugiere que los adultos con lesión medular practiquen al menos
30 minutos de ejercicio aeróbico de intensidad moderada a vigorosa, 3 veces por semana
El grupo que elabora las directrices también ha identificado obstáculos y facilitadores exclusivos de estas directrices:(1)
Los fisioterapeutas siempre han tenido una estrecha relación con el ejercicio, ya que su profesión se fundó con el trabajo de los gimnastas recuperadores y tiene una rica historia de prescripción de ejercicio rehabilitador. La crisis mundial de inactividad física y la epidemia de enfermedades no transmisibles relacionadas con el estilo de vida han creado una necesidad urgente de aprovechar nuestra rica historia de prescripción de ejercicio y de desarrollar nuestros enfoques para prescribir actividad física. La generación de una población más activa requiere el pensamiento y la acción conjuntos de muchas partes interesadas; los fisioterapeutas deben comprometerse activamente con las personas y las comunidades.
«Los fisioterapeutas están en una posición ideal para ayudar a la difusión de estas Directrices de Actividad Física para Lesionados Medulares, ya que interactúan diariamente con los pacientes en el inicio de su viaje después de su lesión medular». Dot Tussler, fisioterapeuta del Hospital Stoke Mandeville
Los estudios de investigación sobre la vida cotidiana de las personas con LME en países de renta baja son limitados. La información de las publicaciones existentes incluye pruebas sobre un mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión e infecciones que conducen a la muerte prematura.(13) Un estudio realizado en la India enumera los siguientes retos en el manejo de las lesiones medulares:(14)
El apoyo de la familia fue el factor más importante para abogar por la rehabilitación de una persona con LME.(14) En otro estudio, el uso de un método de telesalud de bajo coste favoreció el aumento de la funcionalidad de las personas con LME.(15) Un estudio comparativo entre países sobre la situación de las personas con lesión medular en países de ingresos altos, medios y bajos ha revelado que los principales obstáculos para conseguir una asistencia sanitaria adecuada eran los siguientes:(16)
Otros obstáculos son la falta de acceso a sillas de ruedas o sillas de ruedas demasiado caras, equipos inadecuados que provocan la aparición de úlceras por presión, sillas de ruedas no adaptadas al entorno doméstico, mantenimiento deficiente o inadecuado de los equipos, ausencia de condiciones domésticas propicias, aseos rurales, falta de ingresos suficientes para comprar los dispositivos necesarios, falta de acceso a lugares públicos, problemas de dolor crónico, aburrimiento, sensación de inutilidad, actitud negativa de familiares, amigos y vecinos.(13) El clima también se consideró un obstáculo para las personas con LME en los países con pocos recursos.(17)
El coste de la asistencia sanitaria es el factor más decisivo para el futuro de las personas con LME, porque si no pueden pagar la asistencia sanitaria, quedan excluidas del sistema.(16)
National Centre for Sport & Exercise Medicine
SCI Action Canada