Editores originales – Joseph Ayotunde Aderonmu, Naomi O’Reilly y ReLAB-HS
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly, Kim Jackson, Vidya Acharya, Lucinda hampton, Merinda Rodseth, Tarina van der Stockt, Ashmita Patrao, Oyemi Sillo, Candace Goh y Wanda van Niekerk
La rehabilitación es un concepto ampliamente debatido en todo el mundo. Esto no es en absoluto inesperado, ya que más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, lo que supone más del 15% de la población mundial. Además, según un informe reciente, 2 410 millones de personas en todo el mundo viven con afecciones que afectan a sus funciones en la vida diaria y se beneficiarían de los servicios de rehabilitación, lo que equivale a que 1 de cada 3 personas necesitaría servicios de rehabilitación a lo largo de su enfermedad o lesión.(1)
La proporción de la población mundial de más de 60 años se duplicará en los próximos 30 años, y la mayoría de ella vivirá con enfermedades crónicas, sobre todo, con enfermedades no transmisibles. Estos cambios en las tendencias demográficas y de salud están contribuyendo a un rápido aumento mundial del número de personas que experimentan un deterioro de su funcionalidad, lo que da lugar a enormes necesidades de rehabilitación no cubiertas. Gran parte de estas necesidades insatisfechas se concentran en las poblaciones más pobres y vulnerables de los países de renta baja y media, y en las zonas afectadas por conflictos que, a menudo, están mal equipadas para hacer frente a estas crecientes necesidades de servicios de rehabilitación.(2)(3)
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la rehabilitación es uno de los componentes esenciales de la Cobertura Sanitaria Universal (CSU), figurando junto a la «promoción de la buena salud, la prevención de enfermedades, el tratamiento y los cuidados paliativos”.(2) Por lo tanto, la rehabilitación se centra en lograr la independencia funcional en las actividades de la vida diaria(AVD), la participación en el trabajo, el ocio y la educación, y que las personas puedan desempeñar papeles significativos en la vida cotidiana.(2) Está claro que la rehabilitación es fundamental para conseguir no sólo beneficios para la salud individual, sino un objetivo de salud universal que permita lograr una población mundial sana y funcional.
Fundamentalmente, la rehabilitación se basa en la filosofía de que cada individuo tiene la tendencia inherente y el derecho a ser un experto en el cuidado de su propia salud.(6) Esto, por lo tanto, marca la diferencia entre los cuidados agudos y la rehabilitación, donde los cuidados agudos tienen que ver con la supervivencia del individuo, mientras que la rehabilitación tiene que ver con la educación y la formación de los individuos para que sean capaces de realizar las actividades de la vida diaria por sí mismos, promoviendo así el autocuidado y la independencia funcional.(7) A pesar de esto, actualmente no existe una definición o comprensión universal de la rehabilitación y se presenta de muchas maneras dependiendo del contexto, incluyéndose como una cuestión de desarrollo, una cuestión de discapacidad, una cuestión de salud, una cuestión de derechos humanos, una cuestión de abuso de sustancias y una cuestión de seguridad, por nombrar algunas. Por lo tanto, hay una amplia gama de definiciones de rehabilitación utilizadas por diferentes autoridades:
«Hace referencia a los servicios y programas destinados a ayudar a las personas que han sufrido un traumatismo o una enfermedad que conlleva un deterioro que genera una pérdida de función (física, psicológica, social o profesional)». (8)
«Tiene como objetivo restaurar, compensar, prevenir o ralentizar el deterioro de la función (sensorial, física, intelectual, mental, cognitiva o social) para ayudar a las personas a alcanzar sus niveles óptimos». (1)
«Un proceso para restaurar las capacidades mentales y/o físicas perdidas por una lesión o enfermedad, con el fin de que funcionen de manera normal o casi normal» (9)
La rehabilitación es una de las principales estrategias sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, junto con la promoción, la prevención, el tratamiento y los cuidados paliativos. La OMS define la rehabilitación como
«un conjunto de medidas que ayudan a los individuos que experimentan o pueden experimentar una discapacidad, a alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo en la interacción con su entorno». (10)
La rehabilitación es, pues, un «conjunto de intervenciones destinadas a optimizar el funcionamiento de las personas con afecciones de salud en la interacción con su entorno». Las afecciones de salud pueden referirse a enfermedades (agudas o crónicas), lesiones o traumatismos, que también pueden incluir otras circunstancias como el embarazo, el envejecimiento, el estrés, las anomalías congénitas o la predisposición genética. Cualquier persona con una enfermedad que experimente algún tipo de limitación en su funcionalidad, como la movilidad, la visión o la cognición, podría necesitar rehabilitación. Como tal, la rehabilitación se caracteriza mejor mediante el empleo del modelo biopsicosocial, a través del uso de intervenciones que abordan deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones en la participación, teniendo en cuenta los factores contextuales tanto personales como ambientales, incluida la tecnología de asistencia que influye en la funcionalidad.
La rehabilitación debe considerarse un servicio esencial que se ofrece en todos los niveles del sistema sanitario. Muchas personas sin deficiencias de larga duración necesitarán servicios de rehabilitación en algún momento de su vida. Del mismo modo, muchas personas con deficiencias de larga duración no necesitan constantemente servicios de rehabilitación, por ejemplo, una persona con una lesión medular podría necesitar rehabilitación intensiva en los meses siguientes a su lesión medular inicial, pero una vez que ha recibido suficiente terapia para desenvolverse al máximo de sus capacidades y se le ha proporcionado los dispositivos de asistencia que necesita para poder seguir desenvolviéndose bien en su entorno comunitario y doméstico, entonces, puede que no necesite acceder a más servicios de rehabilitación. Algunas personas con deficiencias de larga duración también pueden necesitar servicios de rehabilitación episódica, como las personas con depresión o enfermedades degenerativas.
La rehabilitación es una estrategia sanitaria muy centrada en la persona, en la que el tratamiento se adapta a las condiciones de salud subyacentes, así como a los objetivos y preferencias del usuario. La información sobre la funcionalidad es esencial para la toma de decisiones en rehabilitación en todos los niveles del sistema sanitario, ya que el objetivo de la rehabilitación es optimizar la funcionalidad a la luz de las deficiencias, las lesiones y las enfermedades agudas o crónicas:(11)
La rehabilitación tiene lugar a lo largo de toda la vida, desde los recién nacidos hasta el final de la vida, y puede darse antes de que se produzca un problema de salud («prehabilitación» preventiva, promocional), en los cuidados agudos y en los cuidados postagudos y a largo plazo; y las intervenciones de rehabilitación son llevadas a cabo por muchos profesionales sanitarios y no sanitarios, así como por las personas, sus familias y sus cuidadores. Al restaurar, prevenir o ralentizar el deterioro de las funciones (sensoriales, físicas, intelectuales, mentales, cognitivas o sociales), la rehabilitación sitúa a la persona en el centro del proceso, le ayuda a alcanzar su pleno potencial y fomenta su participación en la sociedad. Por lo tanto, su impacto no es sólo en los individuos, sino también en sus familias, comunidades y economías.
Dietz (12) describió cuatro elementos de la rehabilitación en relación con las personas con cáncer, que ahora se han utilizado y aplicado en la rehabilitación de una amplia gama de enfermedades: preventiva, restaurativa, de apoyo y paliativa:
Se da poco después de un nuevo diagnóstico o de la aparición de nuevas deficiencias. El objetivo es proporcionar educación, asesoramiento e intervenciones para prevenir o ralentizar la aparición de nuevas deficiencias y mantener el nivel de capacidades de la persona. Esta es una forma habitual de rehabilitación en enfermedades de larga duración, como el cáncer, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la diabetes y muchas enfermedades neurológicas. También es la base del automanejo asistido y puede incluir intervenciones destinadas a mantener la función durante el mayor tiempo posible.
La rehabilitación restaurativa se centra en las intervenciones que mejoran deficiencias como la alteración de la fuerza muscular, la alteración de la función respiratoria y el deterioro cognitivo, para conseguir la máxima recuperación de la función. Se trata de una forma habitual de rehabilitación después de una intervención quirúrgica, una enfermedad o eventos agudos, como un traumatismo importante o un derrame cerebral, con el fin de maximizar la función.
La rehabilitación de apoyo aumenta la capacidad de autocuidado y la movilidad de la persona, mediante métodos como el suministro de dispositivos de autoayuda y la enseñanza de estrategias compensatorias o formas alternativas de hacer las cosas. Esto puede incluir el suministro de equipos de apoyo o modificaciones del entorno. A veces, se denomina rehabilitación adaptativa. (13)
La rehabilitación paliativa permite a las personas con enfermedades que limitan su vida, llevar una calidad de vida física, psicológica y social alta, respetando sus deseos. A menudo, se centra en el alivio de síntomas, como el dolor, la disnea y los edemas, la prevención de contracturas, la asistencia a la respiración, el bienestar psicológico, la relajación o el uso de dispositivos de apoyo, con el fin de maximizar la independencia funcional y favorecer el confort, la dignidad y la calidad de vida.(14)
Los objetivos de la rehabilitación incluyen:
Los resultados de la rehabilitación son los beneficios y cambios en la funcionalidad de la persona a lo largo del tiempo, que son atribuibles a una única medida o conjunto de medidas. También hay pruebas convincentes de que los servicios de rehabilitación pueden reducir los costes a largo plazo y añadir valor e igualdad en todo el sistema sanitario y asistencial. Pueden incluir:
| Buena rehabilitación |
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La rehabilitación abarca un enorme espectro dentro de las intervenciones de nuestros pacientes. Incluye apoyo para aprender habilidades básicas de comunicación, clases de ejercicio para mejorar o mantener una salud, bienestar y trabajo óptimos; y rehabilitación neurológica compleja tras un traumatismo grave o un derrame cerebral. La rehabilitación puede ser oportuna a cualquier edad, ya que las necesidades de la persona cambian a lo largo de su vida. Por ejemplo, pueden necesitar ayuda para:
La rehabilitación es, sin duda, un aspecto crucial de la salud que tiene como objetivo mejorar la función y la independencia. Como campo de la salud, ha evolucionado a través de diferentes etapas antes de llegar a su modelo actual, que incorpora diferentes componentes de factores biológicos, sociales y contextuales que tienen efectos sobre la salud y la función de los individuos que experimentan diversos problemas de salud. Independientemente de quién sea el beneficiario, de quién la ofrezca o del contexto en el que se lleve a cabo la rehabilitación, la optimización de la función es el objetivo último de la rehabilitación y es fundamental para el bienestar del paciente, independientemente de su estado de salud subyacente. (27) Al restaurar, prevenir o ralentizar el deterioro de las funciones (sensoriales, físicas, intelectuales, mentales, cognitivas o sociales), la rehabilitación sitúa a la persona en el centro y contribuye a que las personas alcancen su máximo potencial y participen en la sociedad. (10) Por lo tanto, su impacto no es sólo en los individuos, sino también en sus familias, comunidades y economías. (28)