Original Editors – Añade aquí tu/s nombre/s si eres el editor original de esta página. Vidya Acharya y ReLAB-HS
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly, Vidya Acharya, Admin, Kim Jackson, Lucinda hampton, Oyemi Sillo y Ashmita Patrao
La gobernanza de los sistemas de salud engloba las acciones adoptadas por la sociedad para organizarse con el fin de promover la salud de su población. Una buena gobernanza da lugar a la prestación eficaz de servicios de salud y mejora los resultados sanitarios. La desorganización de los servicios sanitarios y los proveedores de servicios en diversos entornos con pocos recursos dificulta su acceso. El resultado es la provisión de servicios de baja calidad, el uso ineficiente de los recursos, la duplicidad de servicios y la disminución de la satisfacción de los usuarios.[1]
En los últimos años, la gobernanza ha pasado a ocupar el primer plano de la agenda internacional de desarrollo, pasando de los objetivos específicos de los proyectos a nivel micro, a la formulación de políticas a nivel macro.[1] Es necesario que los responsables políticos de los lugares con menos recursos sepan cómo reforzar de forma más adecuada el funcionamiento de los sistemas sanitarios.
Las complejidades del liderazgo y la gobernanza pueden abordarse mediante un marco participativo, transparente, bien definido y estructurado. Para promover la buena gobernanza y el liderazgo de los sistemas sanitarios, son esenciales unas políticas coherentes y flexibles que incorporen conjuntamente los derechos humanos relacionados con la salud y las oportunidades.
El liderazgo y la gobernanza en los sistemas sanitarios[2], a lo que también se llama gestión, son el elemento más complejo y crítico de cualquier sistema sanitario. Se trata del papel del gobierno en materia de salud y su relación con otros actores cuyas actividades repercuten en la salud. Se trata de supervisar y dirigir todo el sistema sanitario, tanto privado como público, para proteger el interés público. Esto requiere una acción tanto política como técnica, con una mayor atención a la corrupción y la exigencia de un abordaje de la salud más basado en los derechos humanos. [2]
Todos los gobiernos se enfrentan al reto de definir su papel en materia de salud en relación con otros actores. Cualquier enfoque de liderazgo y gobernanza debe depender de las circunstancias nacionales. La OMS ayuda a los gobiernos de la siguiente manera: [2]
El Paquete de Intervenciones de Rehabilitación (PRI, por sus siglas en inglés) se ha elaborado para ayudar a los ministerios de salud a planificar, presupuestar e integrar las intervenciones de rehabilitación en los sistemas sanitarios.[3]
Según el modelo de sistema sanitario de la OMS (2007), el marco de gobierno se basa en grandes pilares independientes que se superponen entre sí:[4]
La visión estratégica y el diseño de políticas, así como la participación y orientación al consenso pueden considerarse más convencionalmente como aportaciones a la gobernanza; todas ellas están interrelacionadas dentro de los pilares de la gobernanza y son dinámicas e intercambiables. [4]
Abordar la corrupción, ser transparente y rendir cuentas son procesos de gobernanza.[4]
Para aumentar la demanda de rehabilitación, esta debe convertirse en una prioridad política. Las iniciativas tienen más probabilidades de atraer el apoyo político si comparten ciertas características en cada categoría: el poder de los actores, la influencia de las ideas, la naturaleza de los contextos políticos y las características de la cuestión en sí. Estas constituyen la base de nuestro marco sobre los determinantes de prioridad política de las iniciativas globales. Es necesario que los representantes de los diferentes grupos interesados en la rehabilitación se reúnan y discutan sus contribuciones para hacer de la rehabilitación un partido político. La prioridad política global depende de: [5]
Las comunidades políticas son la red de individuos u organizaciones que operan a nivel global y están vinculadas por la preocupación común en distintos problemas.[6] Por ejemplo, destacados líderes de ONG, funcionarios del gobierno, miembros de la ONU. Las comunidades políticas ayudan a captar la atención de los líderes políticos para resolver los problemas. La aparición de líderes respetados y aceptados por la comunidad facilita la cohesión y da dirección a la iniciativa. Es importante contar con instituciones rectoras fuertes – organizaciones o mecanismos de coordinación con el cometido de dirigir la iniciativa. Las iniciativas tienen más probabilidades de conseguir apoyo político si se vinculan a la organización de base de la sociedad civil, para impulsar la atención global a los problemas, en lugar de estar reservadas a miembros selectos de la política mundial.[6] La cohesión de las partes interesadas y el liderazgo dentro de la rehabilitación son fundamentales. Implica a diferentes profesiones y subespecialidades, por lo que la gobernanza de la rehabilitación está considerablemente fragmentada. Para fortalecer el sector de la rehabilitación en su conjunto, es importante abrazar nuestra diversidad, crear una cultura de cohesión y establecer una identidad común en materia de rehabilitación.[5]
Las ideas conforman el apoyo político a las iniciativas. Es la forma en que los actores entienden y representan el problema y dependen del grado en que la comunidad política se pone de acuerdo en la definición, causas y soluciones del problema, así como de las representaciones públicas del mismo, de forma que resuene en las esferas externas, especialmente los líderes políticos que controlan los recursos.[6] Las ideas en rehabilitación requieren una narrativa unificada y coherente, tanto dentro de la comunidad de rehabilitación como con los socios externos. Independientemente de la profesión, el entorno o la subespecialidad, todas las partes interesadas en la rehabilitación tienen un objetivo común: optimizar el funcionamiento.
El contexto político es el entorno en el que actúan los actores. Los momentos políticos son aquellos en los que las condiciones globales se alinean favorablemente para un tema en cuestión, presentando oportunidades para que los impulsores influyan en los responsables de la toma de decisiones. La comunidad mundial de la rehabilitación tiene que buscar ventanas políticas, identificando los facilitadores del sistema de los que se puede sacar provecho. La rehabilitación ya es parte integrante de la cobertura sanitaria universal y, por lo tanto, del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3. Además, es fundamental para garantizar una vida sana y el bienestar de todos a cualquier edad. Así pues, la rehabilitación está bien posicionada dentro de la agenda más amplia de salud y desarrollo, y es necesario aprovechar esta ventana política. [5][6]
Se refiere a las características de la rehabilitación, y su relevancia está en el contexto de la salud global. Para concienciar y defender la importancia de la rehabilitación, el campo de la rehabilitación en su conjunto necesita una sólida base de pruebas. Esto implica indicadores de rehabilitación relevantes y creíbles, datos sobre el funcionamiento, integración de la rehabilitación en el sistema de información sanitaria general, pruebas sobre intervenciones de rehabilitación eficaces y un sólido argumento económico para la inversión.[5]
La Política de Salud 2020 se basa en cuatro áreas prioritarias de actuación política:[7]
Salud 2020 reconoce que los gobiernos exitosos pueden lograr mejoras reales en la salud si trabajan en todos los ámbitos del gobierno para cumplir dos objetivos estratégicos vinculados:
Sin embargo, las necesidades globales de rehabilitación siguen sin cubrirse debido a múltiples factores, entre ellos:[8]
La necesidad de rehabilitación es cada vez mayor en todo el mundo; más de la mitad de las personas que viven en algunos países de renta baja y media, que necesitan servicios de rehabilitación, no tienen acceso a ellos. La pandemia de COVID-19 ha provocado un nuevo aumento de las necesidades de rehabilitación, además de causar graves trastornos en los servicios de rehabilitación existentes en el 60-70% de los países de todo el mundo.[8]
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de las Naciones Unidas es un documento internacional destinado a proteger los derechos humanos y la dignidad de las personas con discapacidad. La Convención está redactada bajo el paradigma de que las personas con discapacidad no son beneficiarios pasivos de tratamiento médico y caridad, sino individuos autónomos con derecho a participar activamente en la sociedad.[9] El tratado se diferencia de otros textos internacionales relacionados con los derechos de los discapacitados en que, si se ratifica, sus disposiciones son legalmente vinculantes.
Adoptada en 2006, la finalidad de la CDPD es promover, proteger y asegurar el disfrute pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por parte de todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente. La Convención se basa en ocho principios rectores: [10][11]
El artículo 25 de la CDPD refuerza el derecho de las personas con discapacidad a obtener el más alto nivel de atención sanitaria sin discriminación, lo que incluye tanto la atención sanitaria general como los servicios especializados, como puede ser la rehabilitación.[10]
El artículo 26 aborda la habilitación y la rehabilitación. Establece que los gobiernos deben tomar medidas para que las personas con discapacidad puedan alcanzar y mantener la máxima independencia y la plena inclusión y participación en todos los aspectos de la vida. Para lograrlo, establece que los Estados deberán: [10]
Lee más sobre la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aquí o accede al texto original aquí.
El Plan de Acción Mundial sobre Discapacidad 2014-2021 de la OMS es un paso importante para lograr la salud, el bienestar y los derechos humanos de las personas con discapacidad. El plan de acción fue aprobado por los Estados miembros de la OMS en 2014 y les pide que eliminen los obstáculos y mejoren el acceso a los servicios y programas de salud; que refuercen y amplíen la rehabilitación, los dispositivos de asistencia, los servicios de apoyo y la rehabilitación basada en la comunidad; y que mejoren la recopilación de datos pertinentes e internacionalmente comparables sobre discapacidad, e investigación sobre discapacidad y servicios relacionados. La consecución de los objetivos del plan de acción permite a las personas con discapacidad satisfacer mejor sus aspiraciones en todos los aspectos de la vida.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Globales, forman parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.[12] A partir de su puesta en marcha en 2015, los Objetivos persiguen, de forma universal, «intensificar los esfuerzos para poner fin a todas las formas de pobreza, luchar contra las desigualdades y hacer frente al cambio climático, garantizando, al mismo tiempo, que nadie se quede atrás».[12]
El concepto de sostenibilidad se definió por primera vez en el informe de la Comisión Brundtland Nuestro Futuro Común, en 1987. Presentó un nuevo concepto de desarrollo, una «Agenda Global para el Cambio», que debe «garantizar que se satisfagan las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades».[13] Se convirtió en un planteamiento de gran éxito, que influyó, a nivel internacional, en cuestiones económicas, sociales y medioambientales.[14] El más reciente resultado es la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, elaborada tras la Conferencia Río+20 de 2012 y adoptada por los líderes mundiales en una cumbre de la ONU en septiembre de 2015 (Nueva York).[12][15] Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron un predecesor de los ODS.[16] Sin embargo, los ODS van más allá que los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y se dirigen no sólo a los países de bajos ingresos, sino a todos los países.[12]
Rehabilitación 2030 [17] es una llamada a la acción, que se puso en marcha en febrero de 2017, para incrementar la rehabilitación, de modo que los países puedan estar preparados para abordar las necesidades cambiantes de las poblaciones hasta 2030.[18] La iniciativa destaca la gran necesidad insatisfecha de rehabilitación en todo el mundo y resalta la importancia de reforzar los sistemas sanitarios para ofrecer rehabilitación. Según la definición de la OMS, la rehabilitación es uno de los importantes servicios sanitarios que deberían incluirse en la cobertura sanitaria universal, para que todas las personas puedan acceder a servicios de rehabilitación de calidad sin temor a sufrir dificultades económicas. Se centra en la acción coordinada de todas las partes interesadas, para mejorar el liderazgo, el apoyo político y la inversión en rehabilitación; integrar la rehabilitación en los sistemas de salud y en la preparación para emergencias; ampliar el personal y los servicios de rehabilitación de alta calidad; crear alianzas más sólidas, y mejorar la recogida de datos sobre rehabilitación y la capacidad de investigación. Desde el inicio, la OMS ha prestado apoyo a unos 20 países, para reforzar los sistemas de salud, con el fin de proporcionar mejores servicios de rehabilitación. A continuación, se presentan las recomendaciones para el fortalecimiento de la rehabilitación en los sistemas de salud: [19]
Dos años después de la puesta en marcha de Rehabilitación 2030, la segunda edición de Rehabilitación Global 2030, celebrada en julio de 2019, en la sede de la OMS en Ginebra, para hacer balance de los progresos y planificar colectivamente los próximos pasos para seguir avanzando en la agenda mundial de rehabilitación.[5] Más de 260 interesados en la rehabilitación, procedentes de 65 países, entre los que se encontraban los Estados miembros, organismos de las Naciones Unidas, la sociedad civil, organizaciones profesionales, el mundo académico, expertos en rehabilitación y grupos de usuarios, asistieron al acto y compartieron historias personales y datos sobre su funcionamiento. En la reunión se hizo hincapié en: [5]
La Organización Mundial de la Salud define la tecnología de asistencia como «la aplicación de conocimientos y habilidades organizados relacionados con los productos de asistencia, incluidos los sistemas y servicios». Los productos de asistencia son «cualquier producto externo (incluidos dispositivos, equipos, instrumentos o programas informáticos)… cuya finalidad principal es mantener o mejorar la funcionalidad e independencia de una persona, y, por tanto, promover su bienestar».[21] En pocas palabras, los productos de asistencia son los productos y la tecnología de asistencia es todo el ecosistema necesario para su suministro y uso seguro y eficaz. Se calcula que para 2050, dos mil millones de personas se beneficiarían de la tecnología de asistencia, aunque el 90% no tendrá acceso a ella. La falta de acceso a la tecnología de asistencia hace que los niños sean excluidos de la educación, los adultos del trabajo y la vida familiar, y las personas mayores no puedan participar en sus comunidades.
El programa AT2030 para una tecnología de asistencia de bajo coste, de mercado masivo y que cambie la vida de todos, se lanzó en julio de 2018 en la Cumbre Mundial de la Discapacidad en Londres y forma parte de un programa de 20 millones de libras financiado por la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo. A través de colaboraciones con el Centro Global de Innovación en Discapacidad (GDI, por sus siglas en inglés), la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud de la Organización Mundial de la Salud, Leonard Cheshire y otras organizaciones clave, como las organizaciones de personas con discapacidad, AT 2030 espera transformar el acceso a la tecnología de asistencia que puede cambiar la vida, como las sillas de ruedas, las prótesis, los audífonos, las gafas y los dispositivos digitales de asistencia, mediante la creación de alianzas con el sector privado, para construir y dar forma a los mercados, probando planteamientos innovadores y respaldando «lo que funciona», para hacer llegar la tecnología de asistencia a los que más la necesitan.
El 28 de marzo de 2019, el Ministro de Estado para el Desarrollo Internacional, Lord Bates, anunció que UK AID, del Gobierno británico, estaba duplicando su inversión en el programa insignia AT 2030, pasando de 10 a 19,8 millones de libras. El sector privado, los gobiernos de los países, las instituciones académicas, las ONG y otros socios aportarán el 100% de los fondos.
A lo largo de cinco años, AT2030 pondrá a prueba «lo que funciona» para mejorar el acceso a la tecnología de asistencia e invertirá y apoyará soluciones para crecer centrándose en productos innovadores, nuevos modelos de servicio y apoyo a la capacidad global. El programa llegará a 9 millones de personas de forma directa y a 6 millones más de forma indirecta, para hacer posible toda una vida de posibilidades, gracias a la tecnología de asistencia que cambia la vida de las personas. AT2030 trabajará en este sentido desarrollando colaboraciones que rompan y superen las barreras tradicionales de acceso a la tecnología de asistencia. Al reunir a socios que tradicionalmente no trabajan juntos, incluyendo a personas que no han trabajado antes en el ámbito de la tecnología de asistencia, se sabe que habrá conversaciones difíciles. Sin embargo, estas interacciones ya han empezado a dar sus frutos con nuevas ideas y enfoques que se están probando en más de 10 países.
Para cumplir estos objetivos, el programa AT2030 pretende:
Para aumentar los servicios de rehabilitación a nivel mundial, la comunidad rehabilitadora debe centrarse en: [5] recogida consistente de información sobre el funcionamiento, de manera que se puedan planificar políticas sanitarias. Los investigadores, editores de revistas y expertos de los centros colaboradores de la OMS deben promover la recogida de datos sobre el funcionamiento y avanzar hacia la investigación en sistemas sanitarios.
El compromiso político y la inversión en rehabilitación y tecnología de asistencia, así como las partes interesadas en el campo de la rehabilitación, desempeñan un papel en el avance del programa de rehabilitación. Los Estados miembros y las principales partes interesadas en la rehabilitación tienen ahora la responsabilidad de garantizar que la rehabilitación y el acceso a la tecnología de asistencia se integren de manera sólida en la agenda sanitaria principal y se conviertan en una prioridad en sus respectivos países y regiones. Las agendas de Rehabilitación 2030 y AT 2030 han allanado el camino para este proceso.
El fortalecimiento de los sistemas de salud y la integración de la rehabilitación en todos los niveles de servicio, incluido el acceso a la tecnología de asistencia, son fundamentales, especialmente a nivel de atención primaria. Los profesionales de la rehabilitación deben intensificar su colaboración y aunar esfuerzos para que la rehabilitación sea un campo profesional unificado. Las organizaciones que prestan servicios y las organizaciones de especialidades médicas específicas deben promover el fortalecimiento del sistema sanitario en materia de rehabilitación.