Editor original – Vidya Acharya y Naomi O’Reilly
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly, Jess Bell, Kim Jackson y Carin Hunter
El derecho a la salud está recogido en numerosos instrumentos de derechos humanos. A pesar de ello, los inmigrantes se encuentran a menudo con un acceso restringido a los servicios sanitarios. Esto es especialmente un problema para los inmigrantes sin permiso de residencia y los desplazados. Sin embargo, también puede ser un reto acceder a los servicios sanitarios a los que se tiene derecho. Existen posibles barreras en cada etapa del servicio sanitario, desde la identificación de un problema de salud hasta el acceso a un servicio adecuado. Estas barreras podrían ser la información y la comprensión de la salud, los retos económicos, la comunicación y los prejuicios de los profesionales de la salud. Es importante ser consciente de que estas barreras no tienen lugar de forma aislada, sino que a menudo son multifactoriales y están agrupadas. Esto lo hace aún más difícil, porque pueden surgir muchas nuevas barreras y desafíos incluso cuando se resuelve uno.
El acceso a la asistencia sanitaria y social y a los servicios se convierte en un reto para muchas personas desplazadas. Las barreras o dificultades para acceder a la atención sanitaria son, entre otras, las siguientes(1)
La condición de inmigrante suele influir en la falta de acceso a los servicios sanitarios debido al miedo a la deportación y a la discriminación, lo que se traduce en una menor utilización de los servicios sanitarios.(2)
La escasa información sobre el acceso a los servicios de atención primaria y el hecho de no saber a quién dirigirse o dónde acudir para recibir atención sanitaria puede provocar frustración. También puede llevar a las personas a buscar ayuda en fuentes inadecuadas. La persona desplazada puede tener dificultades, por ejemplo, el acceso inmediato al médico de cabecera en los países de acogida sigue un protocolo que implica una cita y una lista de espera. Esto contrasta con su tierra natal, donde consiguen ver al médico de cabecera inmediatamente. Puede ser confuso, ya que la persona desplazada puede pensar que las afecciones podrían resolverse cuando consiga una cita. El problema de este enfoque es que puede impedir que las personas con enfermedades más graves reciban atención médica en una fase temprana del proceso de la enfermedad.(3)
Falta de disponibilidad de recursos adecuados para evaluar y ofrecer programas de tratamiento especializado a los desplazados traumatizados. (4)
El acceso a la asistencia sanitaria se convierte en una ardua tarea en presencia de limitaciones financieras. Múltiples factores, como la falta de medios de subsistencia, el seguro médico y los costes de transporte, afectan al acceso a la atención sanitaria de los nuevos refugiados. La capacidad financiera de la persona desplazada y la falta de cobertura médica para los servicios que son de pago se presentan como una barrera para buscar ayuda médica.(5)
Cuando se trabaja con grupos culturales diferentes, la intervención externa puede verse como una intromisión en el espacio personal. Pueden desconfiar del profesional sanitario. Puede basarse en el miedo a compartir información sensible, a divulgar la situación del visado o al temor a la deportación. (6)
La investigación sugiere que las dificultades de comunicación con los proveedores de servicios actúan como una barrera crítica para las personas desplazadas que buscan servicios sanitarios y sociales.(1) La mayoría de las personas desplazadas pueden no hablar el idioma del país de acogida y tienen miedo y dificultad para expresar sus síntomas médicos en un segundo idioma.(7) Por lo tanto, las personas con una barrera lingüística no pueden buscar atención médica sin un intérprete o un traductor, que no siempre están disponibles en el idioma de la persona.
El intérprete ayuda a transmitir el mensaje del proveedor de servicios sanitarios a la persona desplazada y viceversa. La función del intérprete es escuchar las preocupaciones de ambas partes y proporcionar una interpretación precisa.(8) Incluso con intérpretes, pueden producirse fallos de comunicación entre médicos y pacientes, debido a la falta de intérpretes médicos competentes. Esto conduce a un diagnóstico inadecuado y a resultados devastadores, como efectos adversos de los medicamentos, discapacidad permanente o incluso la muerte.(1) Durante una consulta médica pueden surgir confusiones con el uso de términos médicos complejos que proporcionan información.(1) Los sentimientos de alienación y desconfianza pueden seguir creciendo y pueden impedir que el paciente busque atención médica en el futuro.(9)
La alfabetización sanitaria es la capacidad de una persona para obtener, procesar y comprender la información sanitaria necesaria.(10) El bajo nivel de lectura y la escasa comprensión del idioma hacen que la persona desplazada tenga dificultades para desenvolverse en el nuevo entorno. Un estudio de Boateng(11) muestra que las personas desplazadas con un dominio limitado del idioma se ven más afectadas por la barrera de la alfabetización sanitaria que los hablantes nativos. Las personas desplazadas con escasos conocimientos sanitarios tienen menos probabilidades de entender la información escrita o verbal de sus proveedores de atención sanitaria, de seguir la medicación o los horarios de las citas, o de navegar por el sistema sanitario para obtener atención médica.(12) Esto puede llevar a la no adherencia al tratamiento. Los bajos conocimientos sanitarios pueden tener graves consecuencias para la salud y suponen una carga adicional para el sistema sanitario. Se ha comprobado que la falta de conocimientos en materia de salud se traduce en dificultades para obtener y reponer los medicamentos recetados, leer las etiquetas de los medicamentos, comprender la dosis correcta y tomar los medicamentos en el momento adecuado.(12)
Es importante intentar superar las barreras para acceder a la asistencia y proporcionar orientación para moverse por el sistema sanitario. Entender las expectativas de los desplazados respecto al sistema sanitario y los retos a los que se enfrentan es esencial para mejorar y proporcionar los servicios sanitarios necesarios a los refugiados. Deben desarrollarse nuevos roles para el personal sanitario que atiendan las diversas necesidades de los grupos de desplazados que han tenido que hacer frente a situaciones vitales excepcionales como la guerra, la separación y la muerte.(1) Es necesario mejorar los servicios lingüísticos y de información y crear vínculos estrechos con las organizaciones comunitarias. Los servicios de salud deben participar en intervenciones a nivel comunitario centradas en servicios más congruentes culturalmente con las construcciones de salud de las comunidades.(1)
La sensibilidad cultural es esencial en el tratamiento médico transcultural. Se necesitan más proveedores de servicios de salud culturalmente competentes. Deben desarrollarse estrategias de apoyo a las personas desplazadas. Aumentar la conciencia cultural, la sensibilidad cultural, la educación cultural y la competencia cultural entre los profesionales de la salud es esencial para proporcionar una atención de calidad a los pacientes culturalmente diversos. (5)
Es imprescindible formar al personal sanitario para que comprenda las necesidades de atención sanitaria de los desplazados, así como ofrecer programas de tratamiento especiales para los desplazados traumatizados.(14) El personal sanitario debe abordar los factores culturales durante las evaluaciones e investigaciones iniciales:(5)(8)
En el ámbito de la salud mental, es necesario proporcionar a los refugiados una amplia gama de servicios de salud mental que incluya evaluaciones psicosociales, concienciación, visitas a domicilio, gestión de casos, asesoramiento, psicofarmacología y evaluaciones de asilo. Las agencias deben animar a todo su personal a tener en cuenta los problemas de adaptación social desde la acogida y a lo largo de la experiencia de los refugiados. Las adaptaciones sociales y los problemas de salud mental deben incluirse en los planes del personal de apoyo que trabaja con las personas desplazadas, para poder atenderlas mejor. Los orientadores laborales deberían estar formados para observar a los clientes durante un periodo más largo, a fin de detectar las dificultades que puedan surgir y remitir a los candidatos a asesoramiento y a otros servicios sociales.(8)
Es necesario realizar más intervenciones a nivel comunitario centradas en la congruencia cultural con las estructuras sanitarias de las comunidades. Otra área que requiere atención es la de la culpabilidad cultural. Debe evitarse y centrarse en el desarrollo de estrategias de apoyo a los grupos marginados. La seguridad cultural requiere esfuerzos genuinos para comprender las barreras culturales a través de la participación de la comunidad y el trabajo con los miembros de la comunidad, para abordar estas barreras. (1)
Los inmigrantes con documentos legales tienen mejor acceso a la asistencia sanitaria. Es importante invertir y desarrollar estrategias eficaces que permitan la prestación de servicios sanitarios primarios y preventivos, como las revisiones, la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, para los grupos vulnerables de inmigrantes.(15) Aumentar la cobertura del seguro médico de los desplazados puede ayudar a acceder a los centros de salud.
La falta de conocimientos sobre cómo desenvolverse en el complejo sistema de atención sanitaria se traduce en un escaso acceso a los servicios sanitarios.
Planes de vía rápida para integrar a las personas desplazadas:
En ausencia de una atención lingüística y culturalmente accesible, las personas desplazadas y los inmigrantes pueden tener dificultades para desarrollar la confianza y el respeto por los médicos y la medicina occidental. Es necesario mejorar los servicios lingüísticos y de información. El acceso a los servicios lingüísticos, la concienciación cultural y la educación, tanto del proveedor como del paciente, eliminarán los malentendidos entre el paciente y el proveedor de atención sanitaria. Hay que poner en práctica lo siguiente:
Es necesario corregir las confusiones que surgen durante una consulta médica debido al uso de terminología médica compleja. Es necesario abordar las diferencias culturales relativas a los diagnósticos y la terminología médica.(1)
El intérprete facilita la comunicación durante la consulta y fomenta la confianza interpersonal. Como se ha comentado anteriormente, los intérpretes que acompañan a las personas desplazadas deben ser competentes en la interpretación del lenguaje médico, para evitar cualquier posible error. Los intérpretes deben estar formados para trabajar con grupos culturalmente diversos. En algunos casos, los intérpretes de la misma comunidad pueden temer que se filtre información personal en su sociedad, por ello, el intérprete debe prestar asistencia cuando se le solicite. En ausencia de un intérprete, el personal sanitario puede hacer uso de las habilidades de comunicación no verbal para expresarse adecuadamente. Las señas con las manos, las señales visuales, los gestos, las palabras sencillas, el habla lenta, la amabilidad (acercarse con una sonrisa/estar tranquilo/humor) pueden servir para comunicarse mejor.(5)
El uso de intérpretes telefónicos aumenta la disponibilidad de intérpretes a cualquier hora del día.(16) Los servicios de interpretación telefónica a distancia proporcionan un acceso rápido a varios idiomas y los pacientes se sienten cómodos con la confidencialidad de un intérprete a distancia. (17)
Según un estudio piloto que evaluaba la calidad de la atención disponible para los desplazados, cuatro temas reflejaban una «buena visita al médico». Fueron:
La prestación de servicios de traducción cualificados ayudará a los desplazados recién llegados a acceder a los servicios sanitarios.(8) Es necesario proporcionar material escrito de promoción de la salud transcultural. Se pueden desarrollar y utilizar para la comunicación sistemas de traducción de voz a voz que conviertan el habla en el idioma de origen en el idioma de local.
Los profesionales de la rehabilitación deben ser conscientes de su propia identidad cultural. Deben tener un conocimiento cultural de las creencias y comportamientos sanitarios comunes y deben mostrar comportamientos culturalmente sensibles (por ejemplo, empatía, confianza, aceptación, respeto). Deben utilizar estos conocimientos y habilidades para modificar su enfoque para satisfacer las necesidades culturalmente diversas de sus pacientes. Por tanto, la capacidad de trabajar con pacientes de diversas culturas se considera una cualidad para mejorar los resultados clínicos.(18)
Los profesionales de la rehabilitación deben identificar la capacidad funcional del paciente, junto con los déficits funcionales. La atención debe centrarse en los recursos y las situaciones actuales y en las oportunidades de la vida futura.(19)
El profesional de la rehabilitación debe crear una relación de trabajo con el paciente y establecer una relación de confianza. Deben mostrar una actitud de comprensión e interés hacia el cliente. Deben escuchar con empatía y afrontar las emociones que el paciente desea expresar. Debe garantizarse la confidencialidad de la información del paciente. Se debe prestar atención a cómo se siente el paciente, si necesita un descanso o está bien para continuar las sesiones.(19)
Los profesionales de la rehabilitación deben educar al paciente sobre su afección y las opciones de tratamiento.(19)
Debe proporcionarse un entorno seguro, para que el paciente se sienta lo suficientemente cómodo como para expresarse. El terapeuta debe reconocer la situación actual del paciente y sus experiencias pasadas. El profesional de la rehabilitación debe adaptarse a un ritmo que sea tolerable para el cliente. Cualquier cosa que desencadene recuerdos traumáticos debe abordarse inmediatamente.(19)
Hay que respetar los límites del paciente durante la rehabilitación. Por ejemplo, la distancia entre el paciente y el terapeuta, considerando la distancia a la que el paciente se siente cómodo. Los profesionales de la rehabilitación deben pedir permiso al paciente y explicarle la necesidad de tocarlo antes de realizar cualquier examen físico. Un contacto respetuoso, como un firme apretón de manos, establece una excelente relación con el paciente. (19)
Es posible que muchas personas desplazadas no conozcan las opciones de tratamiento de la rehabilitación. Proporcionar información sobre los servicios disponibles mediante pósters e imágenes puede ser beneficioso.
El desarrollo de la competencia cultural es un proceso de aprendizaje. El trabajo en equipo y la colaboración entre los profesionales de la salud son esenciales. Las personas desplazadas se beneficiarán más de una interacción culturalmente competente.(21)