Editor original – lucinda hampton
Colaboradores principales – Lucinda hampton y Naomi O’Reilly
La mayoría de las lesiones óseas se curan con normalidad. Pero algunos pacientes experimentan complicaciones durante el proceso de curación. Las complicaciones de las fracturas se dividen en dos categorías: tempranas y tardías.
Las complicaciones tempranas incluyen el shock, el síndrome compartimental, la embolia grasa, la tromboembolia (embolia pulmonar), la trombosis venosa profunda, la coagulopatía intravascular diseminada y la infección.
| Intervención | Descripción | Signos y síntomas | Acciones a realizar |
|---|---|---|---|
| Shock | El shock hipovolémico o traumático resultante de la hemorragia y de la pérdida de líquido extracelular en los tejidos dañados puede producirse en las fracturas de las extremidades, el tórax, la pelvis o la columna vertebral. Como el hueso está muy vascularizado, pueden perderse grandes cantidades de sangre como consecuencia de un traumatismo, especialmente en las fracturas de fémur y pelvis. |
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| Rabdomiolisis | Factores de riesgo:
Momento de aparición:
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| Síndrome compartimental | Factores de riesgo:
Momento de aparición:
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| Síndrome de embolia grasa | Factores de riesgo:
Momento de aparición:
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| Embolia pulmonar | Factores de riesgo:
Momento de aparición:
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| Trombosis venosa profunda | Generalmente en la pantorrilla, pero también puede ocurrir en los miembros superiores. Esto puede evolucionar a una embolia pulmonar, que puede causar la muerte varios días o semanas después de la lesión. (ver arriba)
Factores de riesgo:
Momento de aparición:
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| Coagulopatía intravascular diseminada (CID) | Grupo de trastornos hemorrágicos con diversas causas, incluyendo el traumatismo tisular grave. |
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| Infección | Factores de riesgo:
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Las complicaciones tardías incluyen la osteomielitis, el retraso en la consolidación, la malunión, la no consolidación, la necrosis avascular del hueso, la reacción a los dispositivos de fijación interna, el síndrome de dolor regional complejo y la osificación heterotrófica, que pueden producirse en una fase posterior del proceso de curación.
| Intervención | Descripción | Signos y síntomas | Acciones a realizar |
|---|---|---|---|
| Osteomielitis | Proceso inflamatorio agudo o crónico que afecta al hueso y sus estructuras y que es secundario a una infección por organismos piógenos, como bacterias (sobre todo estafilococos), hongos y micobacterias.
La osteomielitis aguda es el término clínico para la infección en el hueso que puede convertirse en una reacción crónica cuando la intervención se retrasa o es inadecuada. |
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| Retraso en la consolidación | Se produce cuando el hueso no se cura a un ritmo normal para la localización y el tipo de fractura. El retraso en la unión puede estar relacionado con la distracción de los fragmentos óseos, infección sistémica o local, mala nutrición o comorbilidades (p. ej., diabetes, trastornos autoinmunes). Con el tiempo, la fractura se cura. |
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| Malunión | Ocurre cuando el hueso se consolida pero no en la posición correcta. Puede que nunca hayas recibido tratamiento para el hueso roto. O, si te sometiste a tratamiento, el hueso se movió antes de consolidar. |
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| No consolidación | Es el resultado de la falta de unión de los extremos de un hueso fracturado. El paciente se queja de molestias persistentes y de movimientos anormales en el lugar de la fractura. Los factores que contribuyen a los problemas de unión son la infección en el lugar de la fractura, la interposición de tejido entre los extremos óseos, la inmovilización inadecuada o la manipulación que interrumpe la formación del callo, el espacio excesivo entre los fragmentos óseos (brecha ósea), el contacto óseo limitado y la alteración del riego sanguíneo que da lugar a la necrosis avascular. |
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| Síndrome de dolor regional complejo (SDRC) | Dolor anormalmente intenso y función reducida que se desarrolla tras una lesión.
Tipo 1: tras una lesión o inmovilización sin lesión nerviosa. Tipo 2: tras lesión con afectación nerviosa. El diagnóstico se basa en la exclusión de otras afecciones que podrían explicar el grado de dolor y disfunción. |
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| Necrosis avascular | Muerte del hueso debido a la pérdida de riego sanguíneo. Puede producirse tras una fractura con interrupción del riego sanguíneo, especialmente en el cuello del fémur. El paciente desarrolla dolor y experimenta limitaciones de movimiento. Las radiografías revelan pérdida de calcio y colapso estructural. El tratamiento suele consistir en intentos de revitalizar el hueso con injertos óseos, sustitución protésica o artrodesis (fusión articular). |
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| Reacción al dispositivo de fijación interna. | Algunos pacientes pueden presentar una reacción a los dispositivos de fijación interna. El dispositivo puede retirarse una vez que se haya producido la unión ósea. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, el dispositivo no se retira a menos que produzca síntomas. El dolor y la disminución de la función son los principales indicios de que se ha desarrollado un problema.[1] |
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Es importante conocer los signos de alerta de una complicación de la curación del hueso. Recibir una atención rápida es fundamental para tratar las complicaciones. Los signos y síntomas incluyen:
Ciertas características relacionadas con el paciente influyen en el desarrollo de complicaciones de la curación de las fracturas en general, aunque las complicaciones específicas de la curación puedan diferir por su mecanismo.