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Colaboradores principales – Stacy Schiurring, Naomi O’Reilly y Rishika Babburu
Las lesiones por quemaduras son complejas e implican lesiones que requieren intervenciones inmediatas y especializadas. Las lesiones por quemaduras suelen requerir un proceso de rehabilitación prolongado para recuperar la independencia funcional, a menudo con adaptación o entrenamiento compensatorio a largo plazo. Estos pacientes necesitarán apoyo tanto físico como psicológico a lo largo de su proceso de rehabilitación, especialmente cuando la lesión se produce como consecuencia de desastres y conflictos.[1]
De forma aguda, la rehabilitación será un apoyo a las necesidades médicas del paciente. Además, la rehabilitación desempeña un papel importante en la fase aguda para preparar al paciente, tanto física como mentalmente, para la terapia que va a recibir. Este artículo se centrará en la rehabilitación física de los pacientes que han sufrido una lesión por quemadura e incluirá importantes consideraciones sobre el cuidado de las heridas en relación con la movilidad y la posición.
La rehabilitación de las lesiones por quemaduras comienza desde el primer día de la lesión, hasta la fase de maduración de la cicatriz, y a menudo durante años después de la lesión, especialmente relevante para la prevención de contracturas y en los niños en los que el crecimiento no es completo.[1]
Por favor, lee el artículo enlazado para conocer la anatomía y la fisiología de la piel. Comprender la estructura de la piel es una parte importante para la clasificación de las quemaduras.
Por favor, lee el artículo enlazado para conocer los fundamentos de la curación de las heridas. Comprender el plazo previsto para la cicatrización de la herida y la respuesta del cuerpo a la misma es vital para la educación del paciente y para diferenciar la cicatrización normal de los signos y síntomas de la infección. Este artículo también contiene enlaces a información sobre la evaluación de heridas y el desbridamiento de heridas, para entender mejor estos procedimientos. El cuidado de las heridas es una práctica especializada y no debe realizarse sin la formación adecuada. Los fisioterapeutas pueden especializarse en el tratamiento de heridas con una formación avanzada.
Las lesiones por quemaduras tienen varias causas comunes que incluyen, entre otras, las siguientes:
| Profundidad de la quemadura | Tejidos destruidos | Aspecto de la quemadura | Sensibilidad al dolor | Tiempo de curación y pronóstico |
|---|---|---|---|---|
| Superficial
quemadura de 1er grado |
Capa externa de la epidermis |
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Dolorosa |
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| Espesor parcial superficial (SPT, por sus siglas en inglés)
quemadura de 2º grado: superficial/intermedia |
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Muy dolorosa e hipersensible |
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| Espesor parcial profundo (DPT, por sus siglas en inglés)
quemadura de 2º grado: profunda |
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Menos sensible al dolor debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas |
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| Quemadura de espesor total (FTB, por sus siglas en inglés)
quemadura de 3er grado |
Todas las capas de la piel están dañadas o destruidas; la grasa o el hueso pueden ser visibles |
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No hay dolor por la pérdida de receptores cutáneos del dolor PERO la situación suele ser dolorosa para el paciente |
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A continuación hay un vídeo que profundiza en la clasificación de las quemaduras y su evolución. También incluye ejemplos del aspecto de las quemaduras.
A continuación se muestra un vídeo de la prueba de llenado capilar realizada en un dedo sano. Observa el palidecimiento de la piel cuando se retira la presión y el tiempo que tarda en recuperar el color.
Superficie corporal total quemada (SCTQ): el área del cuerpo que se ve afectada por una quemadura. Se expresa en un porcentaje, por ejemplo, si en una tabla se lee quemadura SCTQ del 20%, esto significaría que el 20% de la superficie total de ese paciente está afectada por una quemadura.
Los dos métodos de registro más comunes de la SCTQ son la regla de los nueves y el de Lund y Browder.[1] A continuación se muestran ejemplos de estos dos métodos como referencia.
En la fase de cuidados agudos de las lesiones por quemaduras graves, el tratamiento médico incluirá:
La rehabilitación debe comenzar tan pronto como el paciente esté médicamente estable. La investigación ha demostrado que el inicio temprano del posicionamiento de las extremidades, la movilización y el uso de férulas tiene un resultado positivo en el desarrollo posterior de contracturas en pacientes con quemaduras.[6]
La rehabilitación aguda de las lesiones por quemaduras se centra en:
- Cuidados respiratorios.
- Manejo del edema.
- Posicionamiento, ferulaje y alivio de la presión.
- Movilización temprana.
- Ejercicios progresivos y graduados.
- Mantener la independencia funcional.
- Educación del paciente y del cuidador.[1]
Los objetivos de la fisioterapia para los cuidados respiratorios son: mantenimiento de las vías respiratorias, eliminación de las secreciones, mejora del intercambio gaseoso, prevención y/o tratamiento de las atelectasias y mantenimiento de la expansión torácica. [1]
Para profundizar en estos temas, por favor, lee sobre las lesiones por inhalación y la fisioterapia torácica.
El edema es una respuesta normal a las lesiones y un paso importante en la curación de las heridas. Sin embargo, un edema excesivo puede afectar negativamente a la cicatrización de la herida.
El tratamiento del edema agudo incluye:
El posicionamiento adecuado y correcto es esencial para la prevención de las contracturas. El posicionamiento para la prevención de las contracturas debe utilizarse de forma profiláctica, incluso cuando no haya signos de pérdida de ROM en la evaluación inicial de la zona afectada.
Dependiendo de la gravedad de la lesión por quemadura, puede ser necesario continuar con los programas de ferulaje y posicionamiento durante al menos seis meses, para obtener resultados óptimos.[1]
Los pacientes con quemaduras suelen querer adoptar una posición de confort, que generalmente es un patrón de flexión. El desarrollo de tejido cicatrizal dará lugar a un acortamiento de la longitud de los músculos si se permite a los pacientes mantener estas posiciones a lo largo del tiempo. El tejido cicatricial tras una quemadura puede desarrollarse tan rápidamente como en unas pocas horas.
Posicionamiento antideformación:
Los pacientes con quemaduras corren un alto riesgo de que la piel se dañe, aún más en las zonas de mayor presión. Hay que descargar y proporcionar un alivio de la presión adecuado según sea necesario. Esto es especialmente importante tras un injerto de piel o un colgajo quirúrgico. No se puede ejercer presión sobre una zona tras un injerto de piel o un colgajo, ya que la obstrucción del flujo sanguíneo hará que el nuevo tejido no sea viable.
Normalmente se indica la colocación de una férula:
Según una revisión sistemática de 2020, «el uso de ortesis debe considerarse una opción de tratamiento para mejorar el ROM o reducir la contractura en adultos que han sufrido una lesión por quemadura.» Este estudio también observó que los pacientes que utilizaban férulas u ortesis tenían una menor incidencia de necesidad de cirugía reconstructiva más adelante en su proceso de curación y proporcionaban resultados positivos en los injertos de piel.[7]
Las férulas u ortesis pueden utilizarse en cualquier parte o articulación del cuerpo. Son más comúnmente utilizadas para el posicionamiento de la boca (42%), luego cuello (12%), manos y axilas (10% cada una), tobillo (8%), codo (4%) y rodilla (2%). Desgraciadamente, no existe un tiempo de uso ni un programa estandarizado para el tratamiento de la contractura por quemadura. Los estudios de la literatura no específica sobre quemaduras que evalúan el tratamiento de las contracturas de la mano y los dedos mediante el uso de férulas dinámicas recomiendan el uso de ortesis en el rango final de movimiento durante más de 6 horas al día, durante un mínimo de 12 semanas.[7]
Por favor, lee este artículo para obtener información más detallada sobre el ferulaje para las quemaduras.
El objetivo de la movilización temprana y de las intervenciones terapéuticas tras una quemadura es mantener la movilidad funcional y la autonomía mientras el cuerpo se cura. El grado de la quemadura dictará la intensidad de la terapia. Las zonas afectadas por la quemadura requerirán un movimiento suave, que debe ser lento y fluido para disminuir el dolor asociado y la inflamación.[1]
En la actualidad, hay poca investigación sobre la movilización temprana tras las quemaduras agudas. Un metaanálisis y una revisión sistemática de 2019 sobre pacientes traumatizados en la UCI concluyó que la movilización temprana disminuía el tiempo de ventilación mecánica, pero tenía una mortalidad y una duración de la estancia hospitalaria similares en comparación con los pacientes que no recibían una movilización temprana.[8] Sin embargo, un estudio retrospectivo de 2020 sobre pacientes traumatizados en la UCI afirma que no sólo la movilización temprana es una estrategia segura, factible y eficaz para mejorar los resultados funcionales, sino que los pacientes que recibieron una movilización temprana tenían menos probabilidades de morir tanto en la UCI como en el hospital.[9]Por favor, lee este artículo para obtener más información sobre movilización temprana de pacientes en la UCI.
Aunque se necesita más investigación sobre la eficacia y los riesgos/beneficios de la movilización temprana de los pacientes después de quemaduras, los datos de poblaciones similares sugieren que los beneficios pueden ser mayores que la no intervención con movilización. Por favor, lee este artículo para obtener información más detallada sobre la rehabilitación post-quemadura.
Debido al largo plazo de curación y rehabilitación que sigue a una quemadura, la educación del paciente y del cuidador es de vital importancia para el éxito del tratamiento y la rehabilitación de las quemaduras. Esta educación debe incluir:
Los terapeutas de rehabilitación, como los fisioterapeutas, suelen tener el contacto más directo con los pacientes. Por lo tanto, es importante vigilar a estos pacientes en busca de banderas rojas y alertar al equipo médico según corresponda.
Familiarízate con los signos y síntomas de la sepsis.