Editor original – Graziella Lippolis & Pasala Maneewong de Humanity and Inclusion como parte del PREP Content Development Project
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly, Wanda van Niekerk, Kim Jackson, Lucinda hampton, Jess Bell, Rucha Gadgil y Kirenga Bamurange Liliane
Las personas desplazadas se enfrentan a muchos retos. Entre estas personas, los niños están especialmente en riesgo y deben ser considerados como un grupo objetivo vulnerable específico. He aquí algunos ejemplos de situaciones sanitarias que afectan especialmente a los niños desplazados.
Las necesidades de salud reproductiva de las mujeres en situaciones de desastre se ven afectadas, lo que puede provocar muertes maternas e infantiles evitables.(1) Muchas mujeres embarazadas desplazadas pasan por el embarazo y el parto sin acceso a instalaciones sanitarias adecuadas, lo que lleva a más embarazos y partos de alto riesgo. Esta falta de atención sanitaria también puede dar lugar a una mayor incidencia de complicaciones en el parto. También puede deducirse que a menudo se pasan por alto deficiencias que podrían diagnosticarse al nacer, o se retrasa su confirmación. Además, las restricciones relacionadas con la pandemia de COVID-19 redujeron aún más las oportunidades de detección precoz de discapacidades.(2) Por otra parte, cuando se detectan deficiencias, el acceso a servicios sanitarios adecuados para el niño es limitado; las estructuras para su tratameinto no suelen estar ampliamente disponibles o los servicios no están suficientemente especializados. En los campamentos de desplazados, los organismos sanitarios sólo pueden prestar servicios básicos de atención primaria. Por lo tanto, hay menos oportunidades para que los niños con diversas deficiencias, como labio leporino, espina bífida, hidrocefalia, parálisis cerebral, pie zambo, etc., accedan a los servicios especializados.
La falta de acceso a servicios de rehabilitación temprana puede reducir el potencial de desarrollo de los niños afectados. Por ejemplo, muchos niños nacidos con pie zambo pueden no tener acceso a la atención durante varios meses. Por lo tanto, es más probable que tengan deformidades permanentes o que requieran cirugía. Del mismo modo, los niños que nacen con parálisis cerebral, o la han adquirido, pueden no ser identificados hasta alrededor de los 2 años, cuando los padres se dan cuenta de que todavía no pueden caminar. Este retraso en el diagnóstico reduce drásticamente el potencial de desarrollo del niño.
Los niños nacidos en la ruta migratoria o en un país donde no tienen estatus legal pueden no tener acceso a los programas de vacunación. La vacunación suele estar disponible en los campamentos de larga duración para personas desplazadas. Sin embargo, muchos niños nacen o crecen fuera de estos campos. Por lo tanto, no tienen acceso a las vacunas básicas, a pesar de encontrarse en situaciones sanitarias precarias. La polio, la rubeola y el sarampión son enfermedades infecciosas directamente relacionadas con las malas condiciones de vida. Algunos factores que aumentan el riesgo de aparición de enfermedades infecciosas son: el hacinamiento, el refugio rudimentario y la falta de agua potable o jabón. Por ejemplo, en 2004, el 66% de los liberianos desplazados en los campos de desplazados de Costa de Marfil fueron sometidos a pruebas de sarampión. La tasa de incidencia más alta se observó en niños menores de 9 meses de edad.(3)
Se calcula que más de 250 millones de niños menores de 5 años (el 43% de todos los niños menores de 5 años (4)) no pueden alcanzar su pleno potencial de desarrollo debido a la pobreza, mala salud, nutrición deficiente y cuidados inadecuados.(5) (6) Hay muchas causas de malnutrición infantil, entre ellas la migración/desplazamientos. Entre los ejemplos de desplazamiento se encuentran: el desplazamiento como resultado de un conflicto, como en Siria; el desplazamiento debido a problemas políticos, como en el Bazar de Cox, en Bangladesh; y las situaciones de necesidad debidas a crisis humanitarias, y al cambio climático, que se está convirtiendo en una causa cada vez más común, ya que empuja a las familias a trasladarse a zonas más habitables.
El desplazamiento se asocia con un aumento del 57% en la probabilidad de desnutrición aguda entre los lactantes, lo que afecta directamente al crecimiento y desarrollo de los niños.(7) El acceso a alimentos de calidad es limitado durante los periodos de desplazamiento. Además, en los campamentos de desplazados, puede haber raciones limitadas/variedad limitada de alimentos, y a menudo no se da prioridad a los niños. Además, por razones económicas, los padres suelen vender parte de sus raciones de comida sin garantizar una nutrición adecuada para sus hijos. También es importante recordar que algunos alimentos complementarios proporcionados por las agencias pueden ser nuevos o diferentes de lo que los padres/cuidadores han comido previamente. Por lo tanto, es importante evaluar el tipo de alimentos que se proporcionan, tanto desde el punto de vista cultural como nutricional, y educar a los padres sobre cómo preparar estos alimentos o suplementos para sus hijos. De lo contrario, se corre el riesgo de que estos alimentos se estropeen o no se utilicen eficazmente para alimentar a los niños.
La desnutrición aguda no es la única causa de retraso en el desarrollo. Otros factores que reducen las oportunidades de desarrollo motor, cognitivo y social del niño son: la falta de oportunidades de estimulación, vivir en espacios reducidos, no tener acceso a ningún juego o material de estimulación, ser abandonado a su suerte a una edad muy temprana o quedar al cuidado de un hermano un poco mayor.
Para compensar estos riesgos acrecentados, se aconseja lo siguiente:
El cuidado parental es una herramienta eficaz para mejorar el desarrollo temprano de los niños.(6) Es posible que algunas familias no jueguen regularmente con sus hijos ni les ofrezcan estímulos. Por ello, es aconsejable proponer talleres para padres que tengan como objetivo mostrar los beneficios del juego y la estimulación, y enseñarles a promover el juego como parte de sus actividades de la vida diaria.
Además, estas respuestas deben ser reevaluadas, monitorizadas y sujetas a seguimiento, lo que ayuda a garantizar que la respuesta se rediseña de forma continua/periódica. Dado que los grandes campos de desplazados son entornos dinámicos, los sistemas y acuerdos pueden colapsar o detenerse. Los factores clave de esta dinámica pueden ser: el personal de las autoridades o del comité del campamento, las rotaciones del personal de las agencias, los movimientos de las familias de los refugiados entre los albergues, todo lo cual puede provocar la pérdida de apoyo o seguimiento para el niño.
En algunos campos de refugiados, los especialistas en rehabilitación han desarrollado la terapia de estimulación temprana (ECST, por sus siglas en inglés). Esto se lleva a cabo junto con la nutrición de emergencia, la rehidratación y la atención médica esencial, con el fin de dar a los niños la máxima posibilidad de supervivencia, una mayor capacidad de recuperación y una mejor calidad de vida en el futuro.(9)
Las sesiones individuales de terapia de estimulación temprana para niños con desnutrición aguda pueden:
La madre, el padre o el cuidador asisten a estas sesiones para aprender a estimular al niño en casa y encontrar el placer de jugar con él. A través del juego, el niño y el cuidador se dotan de los medios necesarios para prosperar en su complejo y cambiante entorno. Un estudio en Malí (10) demostró que la puntuación global del desarrollo y la puntuación de las habilidades motrices son significativamente más altas en los niños que han recibido estimulación con terapia motora.