Acceso a la rehabilitación

Editores originales – Añade tu nombre aquí si eres el/la editor/a original de esta página.  Nombre de usuario

Principales colaboradoresNaomi O’Reilly, Tarina van der Stockt, Vidya Acharya, Tony Lowe, Oyemi Sillo y Rucha Gadgil      

Introducción[edit | edit source]

Servicios asequibles y de alta calidad deben estar al alcance de todos los que los necesiten. Esta es la premisa principal de la Cobertura Sanitaria Universal (CSU), que se define como «la garantía de que todas las personas tengan acceso a los servicios de promoción, prevención, curación, rehabilitación y cuidados paliativos que necesiten, con una calidad suficiente para que sean eficaces, al tiempo que se garantiza que el uso de estos servicios no exponga al usuario a dificultades económicas».[1] Aunque este principio de que toda persona tiene derecho a una asistencia sanitaria asequible, preventiva y curativa en el momento oportuno está reconocido en muchos países del mundo, siguen existiendo grandes lagunas en el acceso a la asistencia sanitaria que se han agravado aún más a raíz de la pandemia de COVID-19.

Las personas con discapacidades o con enfermedades crónicas suelen tener peores niveles de salud que las personas sin ellas. Se ha comprobado que, en diversos lugares, tanto de ingresos altos como de ingresos bajos, se enfrentan a multitud de obstáculos para acceder a los servicios sanitarios.[2] [3] El acceso a la asistencia sanitaria es un concepto complejo. Si los servicios están disponibles y hay una oferta adecuada de servicios, entonces la oportunidad de obtener atención sanitaria existe, y la población puede «tener acceso» a los servicios, pero los servicios disponibles deben ser pertinentes y eficaces para que la población «tenga acceso a resultados sanitarios satisfactorios». [4]

Los datos sobre el acceso a los servicios de rehabilitación son limitados; sin embargo, las investigaciones disponibles sugieren que se espera que haya una capacidad muy limitada para satisfacer la demanda de servicios de rehabilitación en contextos de bajos recursos, con estimaciones de que hay menos de diez profesionales de rehabilitación cualificados por cada millón de habitantes en estos contextos.[2][5] El grado de «acceso a la asistencia sanitaria» de una población depende de un amplio abanico de factores, como las barreras financieras, organizativas y sociales o culturales que limitan la utilización de los servicios. Así, el acceso medido en términos de utilización depende de la asequibilidad, la accesibilidad física y la aceptabilidad de los servicios, y no sólo de la adecuación de la oferta. Si tenemos en cuenta estos aspectos, el acceso a la asistencia sanitaria significa hacer un uso adecuado de los servicios sanitarios personales para lograr los mejores resultados posibles en materia de salud y comprende los siguientes cuatro componentes clave: [4]

Cobertura[edit | edit source]

La cobertura sanitaria facilita la inclusión en el sistema de salud. Se ha demostrado que las desigualdades en materia de salud tienen un fuerte componente socioeconómico. Las personas con menos ingresos o sin seguro tienen menos posibilidades de acceder y recibir atención médica y, por lo general, son más proclives a tener un mal estado de salud.[6][7] Las diferencias en los resultados de salud según el nivel de ingresos pueden deberse a una serie de factores, por ejemplo, aspectos relacionados con la conducta, exposición a factores de riesgo, estrés, calidad de la vivienda y empleo. La mayor prevalencia de tener problemas de salud en los grupos de menor nivel socioeconómico también puede explicarse, en cierta medida y en algunos casos, por los problemas de acceso a la asistencia sanitaria y el uso inadecuado de los servicios sanitarios. [8]

Servicios[edit | edit source]

Se ha demostrado que tener una forma habitual de atención y/o un proveedor de atención sanitaria habitual conduce a mejores resultados de salud, menos disparidades en el acceso a la atención sanitaria y menores costes[7]. Las personas con un centro de atención habitual y un proveedor habitual tienen más probabilidades de recibir los servicios preventivos y pruebas de cribado recomendadas que las personas sin forma de atención habitual.[6][9]

Atención en el momento oportuno[edit | edit source]

La capacidad de prestar asistencia sanitaria cuando se reconoce la necesidad se centra en la posibilidad de que el sistema sanitario preste atención rápidamente tras detectar dicha necesidad [7]. Una atención adecuada a tiempo puede ayudar a reducir la mortalidad y la morbilidad de las personas con afecciones crónicas, como las enfermedades renales.[6][10]

Personal[edit | edit source]

Un servicio de salud con proveedores capacitados, cualificados y culturalmente competentes. Garantizar una atención sanitaria bien coordinada y de alta calidad requiere la creación de una infraestructura de apoyo al sistema sanitario[11]. Entre los elementos clave se incluye: un personal capaz, cualificado y debidamente distribuido; capacidad organizativa para apoyar los servicios culturalmente competentes y los esfuerzos de mejora continua; y una red de seguridad sanitaria para los ingresos hospitalarios de poblaciones vulnerables. [6]

Derecho a la salud[ edit | edit source ]

El derecho a la salud consta de cuatro elementos:

Disponibilidad

Instalaciones, bienes y servicios de salud pública y asistencia sanitaria que funcionen, así como programas en cantidad suficiente.

Accesibilidad

Las instalaciones, los bienes y los servicios sanitarios son accesibles para todos, dentro de la jurisdicción del Estado. La accesibilidad tiene cuatro dimensiones que se solapan: no discriminación, accesibilidad física, accesibilidad económica (asequibilidad) y accesibilidad a la información.

Aceptación

Todas las instalaciones, bienes y servicios sanitarios deben ser respetuosos con la ética médica y culturalmente apropiados, así como sensibles a las necesidades de género y del ciclo vital.

Calidad

Los centros, bienes y servicios sanitarios deben ser científica y médicamente adecuados y de buena calidad.

Barreras a la salud[ edit | edit source ]

Entre las barreras más comunes a la salud y, más concretamente, a la rehabilitación, se encuentran los factores logísticos (la distancia al servicio, la falta o el coste del transporte), la asequibilidad (de los servicios, el tratamiento, la falta de seguro) y los relacionados con el conocimiento y la actitud (incluida la necesidad percibida, el miedo y la falta de conocimiento sobre el servicio). Sin embargo, algunas de las barreras identificadas en la investigación son barreras particulares relacionadas con la discapacidad, entre las que se incluyen la discriminación por parte del proveedor de servicios sanitarios, la falta de aptitudes del proveedor y las barreras de comunicación; o potencialmente acrecentadas entre las personas con discapacidad (por ejemplo, la falta de accesibilidad financiera). A continuación se examinan algunas de las numerosas barreras que pueden impedir que las personas reciban una atención sanitaria de alta calidad. 

Personales

El primer paso en el proceso de acceso a los servicios sanitarios suele girar en torno al reconocimiento por parte del individuo de su necesidad y su decisión de buscar acceso a la atención sanitaria. La probabilidad de que una persona acceda a la atención sanitaria está influida por un equilibrio entre las percepciones de sus necesidades y sus actitudes, creencias y, lo que es más importante, sus experiencias previas con los servicios sanitarios; y generalmente están sujetas a factores sociales y culturales, así como a limitaciones del entorno.[12]

Financieras

El acceso y la utilización de los servicios sanitarios son, a menudo, limitados como resultado de las barreras financieras. Incluso en los sistemas en los que el acceso es esencialmente gratuito inicialmente, a menudo hay algunos servicios que siguen requiriendo un pago o una cuota adicional, o bien costes como resultado del tiempo perdido en el trabajo o en el viaje de ida y vuelta a una clínica o los costes relacionados con el cuidado de los niños para asistir a las citas. El impacto de los costes de los usuarios, y otros gastos asociados al acceso a la asistencia sanitaria, afecta a los distintos grupos socioeconómicos de manera diferente, ya que para algunos grupos su acceso no se ve afectado, mientras que para otros estos costes pueden representar un elemento disuasorio importante. Por ello, la igualdad de costes de los servicios sanitarios no implica necesariamente la igualdad de acceso, y los incentivos financieros pueden influir en la disponibilidad de los servicios y en los tipos de servicios que se prestan. [12]

Organizativas

Las largas listas de espera, así como los largos tiempos de espera, pueden indicar, a veces, la existencia de barreras organizativas para el acceso a la sanidad, que pueden ser el resultado de un uso ineficaz de la infraestructura existente o de la falta de diseño de los servicios de acuerdo con las necesidades de los pacientes. Las variaciones sistemáticas en las prácticas de derivación también actúan como barreras para el acceso a la atención sanitaria, especialmente la derivación de la atención primaria a la secundaria. El rediseño de la forma en que se prestan los servicios clínicos, como la sustitución de las listas de espera por sistemas de reserva, podría contribuir en gran medida a reducir las barreras organizativas para el acceso a los servicios de salud.[12] Políticas o normas que perjudican sistemáticamente a las personas que necesitan servicios de rehabilitación; por ejemplo, en un centro sanitario las personas pueden tener que hacer una larga cola antes de recibir atención sanitaria, lo que puede ser un obstáculo para las personas que tienen problemas de equilibrio; o un gestor hospitalario que no asigna los recursos necesarios para los servicios de rehabilitación.

Gubernamentales

Leyes o políticas que no tienen en cuenta las necesidades de rehabilitación de la población; por ejemplo, si los servicios de rehabilitación y los productos de asistencia no están cubiertos por el plan de atención sanitaria del país.

Relacionadas con la prestación de servicios

Actitudes negativas, presunciones, prejuicios o conceptos erróneos, por ejemplo, la escasa priorización de la coordinación de los cuidados por parte de los profesionales de la rehabilitación, lo que lleva a la falta de derivaciones adecuadas para la continuidad de cuidados necesaria.  

Relacionadas con el entorno

Barreras en el entorno arquitectónico o natural, por ejemplo, la falta de una rampa para entrar en el centro de salud o la ausencia de transporte público con capacidad para sillas de ruedas o personas con problemas de movilidad.

Informativas

No ofrecer la misma información sanitaria a todas las personas, por ejemplo,  la falta de datos e investigación sobre qué intervenciones de tratamiento son más eficaces para determinadas dolencias.

Facilitadores del acceso[ edit | edit source ]

Los facilitadores para la rehabilitación para las personas con una deficiencia o una enfermedad crónica identificadas en la investigación incluyen el aporte de información, que los médicos tengan buenas aptitudes, un fácil acceso a los médicos y profesionales de la rehabilitación, una buena comprensión de los servicios de rehabilitación, la confianza en el valor de los servicios de rehabilitación, una asistencia adecuada por parte de los profesionales de la salud y la rehabilitación, tener relaciones terapéuticas con los profesionales de la salud y la rehabilitación, y ser asertivo e independiente en la rehabilitación y servicios de rehabilitación de fácil acceso. [13][14][15]Cuando examinamos el acceso a la rehabilitación dentro de los sistemas sanitarios, algunos de los principales facilitadores son:

  • reformar las políticas, leyes y sistemas de prestación de servicios, incluido el desarrollo o la revisión de los planes nacionales de rehabilitación;
  • desarrollar mecanismos de financiación para hacer frente a las barreras relacionadas con la financiación de la rehabilitación;
  • incrementar los recursos humanos para la rehabilitación, incluyendo la formación y la continuidad del personal de rehabilitación;
  • ampliar y descentralizar la prestación de servicios;
  • aumentar el uso y la disponibilidad de la tecnología y los dispositivos de asistencia;
  • ampliar los programas de investigación, incluida la mejora de la información y el acceso a las guías de buenas prácticas.

Conclusión[edit | edit source]

En gran parte de la investigación, la actitud de los profesionales de la salud hacia la persona se ha identificado tanto como un facilitador como una barrera para el acceso a los servicios de salud y rehabilitación. El respeto y la empatía se destacaron como facilitadores clave, mientras que centrarse en el problema, en lugar de la salud de la persona, se identificó como una barrera clave. En general, un enfoque centrado en la persona es vital para mejorar el acceso a los servicios de rehabilitación, haciendo hincapié en la autonomía y el reconocimiento de las personas como elementos importantes del proceso de rehabilitación.

Referencias [edit | edit source]

  1. World Health Organization Universal Health Coverage and Health Financing. [(accessed on 13 April 2018)];2018 Available online: http://www.who.int/health_financing/universal_coverage_definition/en/
  2. 2.0 2.1 Bright T, Wallace S, Kuper H. A systematic review of access to rehabilitation for people with disabilities in low-and middle-income countries. International journal of environmental research and public health. 2018 Oct;15(10):2165.
  3. Mlenzana NB, Frantz JM, Rhoda AJ, Eide AH. Barriers to and facilitators of rehabilitation services for people with physical disabilities: A systematic review. African Journal of Disability. 2013 Jan 1;2(1):1-6.
  4. 4.0 4.1 Gulliford M, Figueroa-Munoz J, Morgan M, Hughes D, Gibson B, Beech R, Hudson M. What does ‘access to health care’ mean? J Health Serv Res Policy. 2002 Jul;7(3):186-8. doi: 10.1258/135581902760082517. PMID: 12171751.
  5. World Health Organization Rehabilitation 2030: A Call for Action. [(accessed on 24 April 2018)];2017 Available online: http://www.who.int/disabilities/care/rehab-2030/en/
  6. 6.0 6.1 6.2 6.3 Agency for Healthcare Research and Quality, Rockville, MD. Elements of Access to Health Care. Available from https://www.ahrq.gov/research/findings/nhqrdr/chartbooks/access/elements.html (accessed on 20 June 2021)
  7. 7.0 7.1 7.2 Healthy People 2020. Access to Health Services. Washington, DC: U.S. Department of Health and Human Services, Office of Disease Prevention and Health Promotion. http://www.healthypeople.gov/2020/topics-objectives/topic/Access-to-Health-Services. (accessed April 14, 2021).
  8. Health and Food Safety. IMPROVING ACCESS TO HEALTHCARE THROUGH MORE POWERFUL MEASUREMENT TOOLS: An overview of current approaches and opportunities for improvement. 2021
  9. Blewett LA, Johnson PJ, Lee B, et al. When a usual source of care and usual provider matter: adult prevention and screening services. J Gen Intern Med 2008 Sep;23(9):1354-60. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2518015/. (access April 14, 2021.
  10. Smart NA, Titus TT. Outcomes of early versus late nephrology referral in chronic kidney disease: a systematic review. Am J Med 2011 Nov;124(11):1073-80e2. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0002934311004128 . (accessed April 14, 2021)
  11. Institute of Medicine, Committee on Monitoring Access to Personal Health Care Services. Access to health care in America. Washington, DC: National Academy Press; 1993. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK235882/ (accessed 21 June 2021)
  12. 12.0 12.1 12.2 Gulliford M, Figueroa-Munoz J, Morgan M, Hughes D, Gibson B, Beech R, Hudson M. What does’ access to health care’ mean?. Journal of health services research & policy. 2002 Jul 1;7(3):186-8.
  13. Vincent C., Deaudelin I., Robichaud L., Rousseau J., Viscogliosi C., Talbot L.R. et al. ., 2007, ‘Rehabilitation needs for older adults with stroke living at home: Perceptions of four populations’, BMC Geriatrics 7(20). http://www.dx.doi.org/10.1186/1471-2318-7-20, PMid:, PMCid: [PMC free article] [PubMed] [Google Scholar]
  14. Kroll T., Jones G.C., Kehn M. & Neri M.T., 2006, ‘Barriers and strategies affecting the utilisation of primary preventive services for people with physical disabilities: A qualitative inquiry’, Health and Social Care in the Community 14(4), 284–293. http://dx.doi.org/10.1111/j.1365-2524.2006.00613.x, PMid: [PubMed] [Google Scholar]
  15. Crisp R., 2000, ‘A qualitative study of the perceptions of individuals with disabilities concerning health and rehabilitation professionals’, Disability and Society 15(2), 355–367. http://dx.doi.org/10.1080/09687590025720 [Google Scholar]

 


Desarrollo profesional en tu idioma

Únete a nuestra comunidad internacional y participa en cursos online para todos los profesionales de la rehabilitación.

Ver cursos disponibles