Original Editors – Neha Duhan, Naomi O’Reilly y ReLAB-HS
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly, Neha Duhan, Shaimaa Eldib, Oyemi Sillo, Kim Jackson, Admin, Lucinda hampton, Ashmita Patrao y Merinda Rodseth
La rehabilitación se define como «un conjunto de intervenciones diseñadas para optimizar el funcionamiento y reducir la discapacidad en individuos con afecciones de salud, en interacción con su entorno». La rehabilitación ayuda a los niños, adultos o personas mayores a ser lo más independientes posible en las actividades de la vida diaria y les permite participar en el trabajo, el ocio y la vida cotidiana.[1] Les permite hacerlo abordando las afecciones subyacentes y mejorando su forma de realizar las actividades cotidianas, ayudándoles a superar las dificultades relacionadas con el razonamiento, la comunicación o caminar. Cualquier persona puede necesitar rehabilitación en algún momento de su vida, por ejemplo, debido a una lesión, una intervención quirúrgica, una enfermedad o la disminución de la movilidad asociada a la edad.
El proceso de rehabilitación incluye seis áreas principales de atención:
La rehabilitación puede suponer un ahorro en el contexto de la asistencia sanitaria y social de varias maneras. Por ejemplo, puede:
Un informe reciente indica que de cada dólar invertido en tecnología de asistencia, el retorno de la inversión es de 9 dólares. Se ha demostrado que los servicios de podología y ortesis tienen muchos beneficios económicos, como la reducción del número de citas y diversos recortes de gastos.[6] Se han ahorrado 400 millones de libras, con un ahorro de 4 libras por cada libra gastada en servicios de ortesis para personas con cáncer. [7] La intervención de un equipo multidisciplinar en el cuidado de los pies supone una reducción del 70% en la tasa de amputación en personas con diabetes, lo que conlleva una reducción de la duración de las estancias hospitalarias y un ahorro anual de 0,5 millones de libras, para compensar los costes anuales de 120 000 libras.[8] Se han observado beneficios económicos similares en pacientes más complejos, con una menor necesidad de cuidados continuos y una menor dependencia, obteniendo como resultado un ahorro medio en el coste semanal de la atención en el NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido) de 243 libras. [9][10][11] También se han demostrado enormes beneficios económicos en muchas afecciones respiratorias y pulmonares. La rehabilitación pulmonar preoperatoria para pacientes con cáncer de pulmón redujo su tasa de complicaciones del 16% al 9%, y redujo sus reingresos del 14% al 5%, con una reducción de costes de 244 libras por paciente.[12] Además, un servicio multidisciplinar integrado de equipos de emergencia de 7 días, que ha permitido reducir las horas de trabajo del servicio comunitario de EPOC, ha supuesto un ahorro de 900 000 libras en el presupuesto de atención domiciliaria y una reducción de los ingresos hospitalarios.[12]
Se trata de un abordaje terapéutico para la recuperación, cuyo objetivo es corregir las limitaciones musculoesqueléticas y aliviar el dolor provocado por traumatismos, enfermedades o intervenciones quirúrgicas. El sistema musculoesquelético incluye músculos, huesos, articulaciones, ligamentos, tendones y cartílagos, por lo que la rehabilitación ortopédica puede dirigirse a cualquiera de esas estructuras.
El fisioterapeuta diseña un programa de tratamiento personalizado según el estado, los objetivos y las capacidades del paciente. Los fisioterapeutas usan diversas técnicas para ayudar a los músculos y articulaciones a trabajar para mejorar, mantener o restaurar la fuerza física, la cognición y la movilidad con resultados óptimos.[4] Muchas revisiones concluyen que tanto el ejercicio aeróbico como el ejercicio de fuerza, así como el ejercicio individual y en grupo, son eficaces en pacientes con artrosis de rodilla.[13]
Algunas de las afecciones más comunes, como las lesiones medulares, los ictus, la esclerosis múltiple y el párkinson, pueden presentarse con diversos grados de, por ejemplo, espasticidad, debilidad muscular, alteración de la coordinación y el equilibrio, dificultad para hablar y tragar. Las personas con una afección neurológica pueden mostrar un gran potencial de recuperación, tanto en las primeras como en las últimas fases de la rehabilitación tras la lesión. La mejora del proceso de recuperación podría lograrse con nuevos enfoques de rehabilitación, solos o en combinación con la intervención farmacológica.[14] Por ejemplo, la rehabilitación del movimiento tras un ictus requiere práctica repetida e implica aprendizaje y cambios cerebrales. La estimulación cerebral desempeña un papel crucial en el tratamiento de los pacientes con ictus.[15]
Si una persona tiene dificultades con las actividades de la vida diaria, la rehabilitación puede ayudarle a desarrollar estrategias para realizar las mismas tareas de forma diferente o mediante el uso de tecnología de asistencia. La fisioterapia y la terapia ocupacional pueden ayudar a los pacientes a mejorar sus actividades de la vida diaria, así como su movilidad.
Las técnicas prácticas y los dispositivos de apoyo pueden aliviar la carga que supone vestirse, bañarse, comer, las tareas domésticas y los cuidados diarios. La rehabilitación vestibular intenta ayudar a los pacientes a adaptarse a los problemas del equilibrio. Algunos equipos han sido diseñados para mejorar la estabilidad. Los dispositivos de apoyo, las barandillas y la formación en seguridad pueden reducir el riesgo de caídas.[3] En general, el ejercicio puede mejorar el estado físico y la función, así como mantener la funcionalidad de las personas con discapacidades moderadas o graves.[16][17]
La rehabilitación cardíaca es una intervención compleja que se ofrece a las personas con enfermedades cardiovasculares o tras un infarto de miocardio, e incluye componentes de educación sanitaria, asesoramiento sobre la reducción de riesgos, actividad física y manejo del estrés. Estos programas están diseñados para limitar los efectos fisiológicos y psicológicos de la enfermedad cardíaca, reducir el riesgo de muerte súbita o reinfarto, controlar los síntomas cardíacos, estabilizar o revertir el proceso aterosclerótico y mejorar el estado psicosocial y profesional de los pacientes. La rehabilitación cardíaca reduce la mortalidad, la morbilidad y los ingresos hospitalarios imprevistos, además de mejorar la capacidad de hacer ejercicio, la calidad de vida y el bienestar psicológico.[18] Además de estos beneficios, en la mayoría de los programas de rehabilitación se incluyen ejercicios para las extremidades superiores e indicaciones sobre la técnica respiratoria, que reducen la disnea.
La rehabilitación pulmonar es una «intervención integral basada en una evaluación exhaustiva del paciente, seguida de terapias adaptadas a la persona que incluyen, entre otras cosas, el entrenamiento con ejercicios, la educación y el cambio de conducta, diseñadas para mejorar el estado físico y psicológico de las personas con enfermedades respiratorias crónicas y para promover la adherencia a largo plazo a conductas que mejoren la salud».[19]
La rehabilitación pulmonar se adapta a la persona que ha sufrido recientemente una reagudización, con el objetivo de optimizar su función respiratoria y, por tanto, su calidad de vida (CdV) y su participación en la vida cotidiana. Se ha demostrado que mejora significativamente la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) y la capacidad de hacer ejercicio en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en comparación con la atención habitual.[20] Los estudios sugieren que es útil en pacientes con EPOC de moderada a grave.[21] El aumento de la capacidad para realizar ejercicio funcional y la mejora de la calidad de vida de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son beneficios comprobados de la rehabilitación pulmonar.[20]
El envejecimiento se caracteriza por la disminución de la función fisiológica general, lo que hace que las afecciones crónicas y la multimorbilidad sean frecuentes entre los adultos mayores. Estas características, entre otras, hacen que la recuperación sea un reto para los adultos mayores, por lo que comprender los principios de la rehabilitación facilitará la obtención de resultados terapéuticos eficaces para ellos.
Aunque ninguna actividad física puede detener el proceso de envejecimiento biológico, hay pruebas de que el ejercicio regular puede minimizar los efectos fisiológicos de un estilo de vida sedentario y aumentar la esperanza de vida activa, al limitar el desarrollo y la progresión de enfermedades crónicas y afecciones discapacitantes. También están surgiendo pruebas de los importantes beneficios psicológicos y cognitivos que se derivan de la realización de ejercicio de manera regular por los adultos mayores. El ejercicio físico regular puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas y aumentar la esperanza de vida[3], así como mejorar la productividad en la función muscular (fuerza y potencia).[4] El ejercicio multimodal tiene efectos beneficiosos sobre las cifras de caídas[23]. Un ensayo controlado aleatorizado sugiere que las estrategias de ejercicio y nutrición en el hogar tienen un resultado positivo en los niveles de fragilidad y el desempeño físico en los adultos mayores pre-frágiles o frágiles[24].
Se ha demostrado que la rehabilitación renal, tanto en pacientes con enfermedad renal crónica en prediálisis como en diálisis, mantiene y, en muchos casos, mejora la tolerancia al ejercicio y, lo que es más importante, mejora la CdV relacionada con las funciones físicas, aunque actualmente no hay pruebas de que el tratamiento con ejercicio mejore el pronóstico vital o el resultado de la enfermedad renal.[3] Los protocolos de ejercicio intradiálisis tuvieron resultados positivos en pacientes con enfermedad renal crónica con una función cardiopulmonar deficiente y una tolerancia al ejercicio y eficiencia ventilatoria reducidas.[25]Para las personas con enfermedad renal crónica en estadios 3 y 4, un programa de ejercicios de rehabilitación renal de 12 semanas y 24 sesiones ha demostrado mejorar la capacidad física y la calidad de vida, aunque se necesita un seguimiento más prolongado para determinar si estos resultados se traducen en una disminución de las tasas de mortalidad.[26]
La sarcopenia secundaria debida a la enfermedad renal crónica está asociada a malnutrición, osteoporosis, limitaciones de movilidad y un elevado riesgo de caídas. Se ha demostrado que la fisioterapia supervisada para el tratamiento de la sarcopenia secundaria en individuos con enfermedad renal crónica mejora la CdV a través de la mejora de la capacidad cardiovascular y la fuerza ósea mediante el entrenamiento de la fuerza.[27]
Se ha demostrado que la rehabilitación en personas con quemaduras tiene muchos efectos positivos. La realidad virtual mediante el uso de un videojuego con interfaz 3D, Xbox Kinect, mejoró el tiempo de ejercicio y la satisfacción en pacientes que sufrieron quemaduras leves en las extremidades superiores.[28] Se ha demostrado que la robótica, en forma de entrenamiento de la marcha asistida por un robot, mejora la función de la marcha en pacientes que han sufrido lesiones por quemaduras.[29]
Se ha demostrado que la musicoterapia disminuye significativamente el dolor, la ansiedad y la tensión muscular asociados a las intervenciones que tienen lugar en la atención a pacientes quemados[30][31][32], mientras que la terapia cognitivo-conductual y la hipnosis también han demostrado reducir los niveles de dolor y ansiedad en pacientes que han sufrido lesiones por quemaduras.[33]
World Health Organisation work on Rehabilitation