Editor original – Oyemi Sillo
Principales colaboradores – Naomi O’Reilly, Kim Jackson, Jess Bell y Carin Hunter
La alfabetización en salud es la capacidad de obtener, procesar, comprender y aplicar la información y los servicios sanitarios para tomar decisiones adecuadas en materia de salud. Implica la aplicación de un amplio abanico de habilidades, como la lectura, la escucha, el cálculo, el análisis y la toma de decisiones, a situaciones sanitarias. La alfabetización sanitaria se basa en las habilidades de alfabetización general, y se ha descrito como «el puente entre las habilidades y capacidades de alfabetización (y otras) del individuo y el contexto sanitario».(1)
Sin embargo, incluso las personas con conocimientos generales medios pueden encontrar la información sanitaria demasiado compleja o técnica. La falta de conocimientos sanitarios dificulta el cumplimiento de las instrucciones de prescripción y tratamiento.(2) Además, las personas con escasos conocimientos sanitarios tienden a ser menos saludables y tienen menos probabilidades de utilizar los servicios de prevención de enfermedades y la información.(1) También tienen mayores tasas de hospitalización y peores resultados de salud.(3) Los escasos conocimientos sanitarios conducen a un aumento de los costes de la atención sanitaria, lo que supone una carga económica para las sociedades. Se ha comprobado que la falta de conocimientos sobre salud es una importante carga financiera para el sistema sanitario estadounidense, que cuesta a la economía entre 106 000 y 238 000 millones de dólares al año. (4)
La Encuesta Europea de Alfabetización Sanitaria de 2012 identificó 12 subdimensiones de la alfabetización sanitaria que se refieren a las competencias necesarias para obtener, comprender, procesar y utilizar información sanitaria en entornos de atención sanitaria, prevención de enfermedades y promoción de la salud. Se han utilizado como base conceptual para evaluar la alfabetización sanitaria y para desarrollar intervenciones que aborden las limitaciones de la alfabetización sanitaria. La alfabetización sanitaria es la capacidad de una persona para obtener, procesar y comprender la información sanitaria necesaria. Los bajos conocimientos de lectura y la escasa comprensión del idioma hacen que el refugiado tenga dificultades para desenvolverse en el nuevo entorno. Un estudio de Baker(6) muestra que los refugiados con un dominio limitado del idioma se ven más afectados por la barrera de la alfabetización sanitaria que los hablantes nativos.(6)
Los refugiados con escasos conocimientos sanitarios tienen menos posibilidades de entender la información escrita o verbal de sus proveedores de atención sanitaria, de seguir las pautas de medicación o los horarios de las citas, o de moverse por el sistema sanitario para obtener atención médica. De este modo, se da una falta de adherencia al tratamiento. Los bajos conocimientos sanitarios pueden tener graves consecuencias para la salud y suponen una demanda adicional para el sistema sanitario. Se ha comprobado que la falta de conocimientos en materia de salud provoca dificultades a la hora de obtener y reponer los medicamentos recetados, leer las etiquetas de los medicamentos, comprender la dosis correcta y tomar los medicamentos en el momento adecuado.(7)
A medida que la prestación de servicios sanitarios se centra más en el paciente, la comunicación clara entre los pacientes y el personal sanitario es de suma importancia. Los pacientes necesitan una sólida formación en materia de salud para utilizar adecuadamente la información y los servicios sanitarios. El personal sanitario también necesita conocimientos de salud para comunicar eficazmente la información sanitaria a los pacientes.(8) Los sistemas sanitarios deben estar preparados para facilitar el acceso a los servicios de salud y a la información, y capacitar a los pacientes para que utilicen adecuadamente la gama de servicios disponibles.(9) Se han ofrecido los siguientes principios para guiar la redacción y el diseño de la información sanitaria, con el fin de garantizar que se ajusten a las habilidades y capacidades de los usuarios.(10)
Comenzar a planificar definiendo el objetivo de la comunicación y el público al que se dirige. Determinar las necesidades, los intereses y los comportamientos de la audiencia, así como la mejor forma de captarla. Planificar también la participación del público objetivo durante las fases de desarrollo y prueba de la producción.(10)
Exponer claramente los objetivos específicos en el título, la ilustración de portada y la introducción; evitando los objetivos vagos o numerosos. Asegurarse de que el contenido es preciso y relevante, y de que los principales puntos de acción se resumen o repiten. Utilizar traducciones o interpretaciones eficaces cuando sea necesario, y asegurarse de que el contenido es relevante para la cultura y demografía del público objetivo. Mantener un contenido claro, sencillo y positivo, e incluir información como referencias, fechas de publicación y sitios web o números de teléfono para obtener más información.(10)
Asegurarse de que la escritura es fácil de leer y entender para el público objetivo, utilizando palabras comunes y cotidianas. Evitar utilizar abreviaturas y acrónimos innecesarios, jergas o términos técnicos y palabras abstractas. Utilizar frases y párrafos cortos, y escribir en voz activa. Utilizar los números de forma sencilla y directa, evitar estadísticas o cálculos complicados, utilizar números enteros y elegir frecuencias en lugar de porcentajes.(10)
Organizar la información de forma lógica y fácil de seguir. Destacar la información importante colocándola al principio y al final. Agrupar la información en pequeñas secciones de forma lógica y dar a las secciones títulos sencillos y explicativos.
Elegir tipos de letra claros (por ejemplo, Times New Roman o Arial) en tamaños fácilmente legibles (preferiblemente de 12 a 16 puntos). Limitar la variación de los tipos de letra y utilizar una mezcla de mayúsculas y minúsculas. Aprovechar también los espacios en blanco, separando los párrafos con una o dos líneas y rompiendo los bloques de texto con gráficos. Utilizar listas con viñetas, subrayado y negrita para destacar los mensajes clave. Utilizar el color para resaltar, añadir claridad o diferenciar secciones. Dirigir la atención a contenidos específicos con sombreados, recuadros o flechas.(10)
Utilizar imágenes atractivas, fáciles de reconocer y que destaquen los objetivos. Elegir gráficos orientados a la acción que refuercen los mensajes clave y que reflejen la cultura y demografía del público objetivo. Además, asegurarse de que los gráficos sean sencillos y no demasiado recargados.(10)
La educación de los pacientes es un aspecto importante de la práctica de la fisioterapia, especialmente en el contexto del automanejo de las enfermedades crónicas. Las enfermedades crónicas se asocian a varios factores de riesgo modificables. Comprender estos factores de riesgo e introducir los cambios necesarios en el estilo de vida es esencial para prevenir y abordar las enfermedades crónicas. Los pacientes con conocimientos limitados de salud tienden a tener una mayor prevalencia de factores de riesgo para la salud, una menor participación en actividades de prevención de enfermedades y una menor capacidad de autogestión. La Encuesta Europea de Alfabetización Sanitaria de 2012 encontró una fuerte asociación entre una mayor alfabetización sanitaria y una actividad física frecuente.(11) Una comunicación eficaz es esencial para que los pacientes puedan tomar decisiones de atención sanitaria mejor informadas. Por lo tanto, los fisioterapeutas deben asegurarse de proporcionar información a los pacientes, de forma que éstos puedan comprender y utilizar dicha información. Los fisioterapeutas pueden ayudar a minimizar los problemas de la baja alfabetización sanitaria identificando y apoyando a los pacientes con baja alfabetización mediante: