Enfoque salutogénico del bienestar

Editor original Thalia Zamora Gómez

Principales colaboradoresNaomi O’Reilly, Kim Jackson, Jess Bell, Lucinda hampton y Carin Hunter

Introducción(edit | edit source)

El enfoque salutogénico o salutogénesis es un término aplicado en las ciencias de la salud y, más recientemente, en otros campos, para referirse a un enfoque del bienestar centrado en la salud y no en la enfermedad (patogénesis). Salutogénesis se traduce como «los orígenes de la salud», del latín ‘salus’ que significa salud y del griego ‘genesis’ que significa origen o comienzo. El término fue acuñado por primera vez en 1979 por el sociólogo médico Aaron Antonovsky en su libro Health, Stress and Coping.(1) Antonovsky desarrolló una teoría que sugería que la forma en que las personas ven su vida influye positiva o negativamente en su salud.

En 1971, Antonovsky presentó los resultados de un estudio epidemiológico(2) en el que entrevistó a un grupo de mujeres israelíes que habían estado en campos de concentración durante el Holocausto. A pesar de todas las cosas terribles por las que habían pasado, algunas de ellas habían logrado mantenerse en buen estado de salud, mientras que otras no. Tratar de encontrar una explicación a estas diferencias fue lo que motivó a Antonovsky a desarrollar la teoría salutogénica.

Al principio, la investigación de Antonovsky se centró en la clase social y la salud, pero al cabo de unos años, su atención cambió al impacto del estrés en la salud.(3) Durante esta época, a lo largo de los últimos años de la década de 1980, la atención se centró en los factores de riesgo y en la enfermedad, y el estrés se consideraba un factor de alto riesgo de crisis. Sin embargo, Antonovsky observó que el cambio, el caos, el estrés y la enfermedad son una constante en la vida y, por tanto, condiciones «naturales» de la misma; el ser humano se encuentra en un estado heteroestático y no en homeostasis. Todas estas observaciones plantean la cuestión de cómo podemos sobrevivir con este desequilibrio. Con el tiempo, esta consideración ha otorgado un papel más central a la naturaleza del agente estresante, así como a la capacidad de las personas para afrontarlo y al entorno en el que se encuentran.(4)

Figura 1. El continuo de salud-enfermedad

Conceptos salutogénicos( editar | editar fuente )

Antonovsky desarrolló la teoría salutogénica basándose en dos conceptos: el sentido de coherencia y los recursos generales de resistencia, y a pesar de tener un enfoque principalmente individualista, ambos conceptos pueden aplicarse a nivel social.(5)

Integrando conceptos e ideas principales de la teoría salutogénica, a finales del siglo XX se inició un movimiento de promoción de la salud centrado en el respeto de los derechos humanos. Este movimiento proponía que las personas fueran sujetos participantes activos. En 1986 se celebró en Ottawa la primera Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud de la Organización Mundial de la Salud.(6) En el centro de este proceso, los profesionales y el público en general se comprometieron conjuntamente a desarrollar habilidades personales para fortalecer las comunidades y permitir a la gente vivir una buena vida.

Sentido de la coherencia( editar | editar fuente )

El sentido de la coherencia puede explicarse como la capacidad de gestionar los recursos que uno tiene para hacer frente a los innumerables factores de estrés de la vida y una forma de ver o percibir la vida como comprensible, manejable y significativa.(3)

Figura 2. La visión original del sentido de la coherencia y sus tres dimensiones (Antonovsky, 1987) (7)

Comprensible(edit | edit source)

Componente cognitivo: «Los estímulos derivados del entorno interno y externo en el curso de la vida son estructurados, predecibles y explicables».(8)

Manejable(edit | edit source)

Componente instrumental o conductual: «Los recursos están a disposición de uno para responder a las demandas planteadas por los estímulos».(8)

Significativo(edit | edit source)

Componente motivacional: «Estas demandas son retos, dignos de inversión y compromiso».(8) En su libro de 1987, Unravelling the Mystery of Health. How People Manage Stress and Stay Well,(3) Antonovsky desarrolló el Cuestionario de Orientación a la Vida de 29 ítems para medir el sentido de coherencia, incluyendo:

  • 11 ítems para medir la comprensibilidad.
  • 10 elementos para medir la manejabilidad.
  • 8 ítems para medir la significatividad.

Las alternativas de respuesta están en una escala de 1 a 7 puntos y la puntuación acumulada puede oscilar entre 29 y 203. Otra versión de 13 preguntas también fue desarrollada por Antonovsky y se han creado otras escalas para medir el sentido de coherencia a nivel comunitario o familiar. Las escalas de Antonovsky se han utilizado en al menos 49 idiomas y en al menos 48 países diferentes. Los amplios campos de aplicación, así como las investigaciones recientes, han demostrado que el sentido de la coherencia es un constructo multidimensional, más que unidimensional.(9)

Figura 3. El sentido de la coherencia como constructo multidimensional.(10) 1) Antonovsky, 1987, 2) Sandell, Blomberg, & Lazar, 1998 , 3) Sakano & Yajima, 2005

Recursos generales de resistencia( editar | editar fuente )

Por otro lado, «los recursos generales de resistencia son los factores biológicos, materiales y psicosociales que facilitan que las personas perciban la vida como algo comprensible, estructurado y coherente».(11)

Figura 4. La definición de recursos generales de resistencia (Antonovsky, 1979, s. 103)(12)

Algunos ejemplos de recursos generales de resistencia son:(13)

  • Dinero.
  • Conocimiento e inteligencia.
  • Experiencia.
  • Autoestima.
  • Comportamiento saludable.
  • Apoyo social.
  • Ego/identidad.
  • Compromiso y cohesión con las propias raíces culturales.
  • Estabilidad cultural.
  • Actividades rituales.
  • Religión y filosofía (por ejemplo, conjunto estable de respuestas a las perplejidades de la vida).
  • Factores genéticos.
  • Orientación sanitaria preventiva.

Si una persona tiene acceso a este tipo de recursos, tiene más posibilidades de enfrentarse a los retos de la vida y de construir experiencias vitales coherentes. «Los recursos generales de resistencia conducen a experiencias vitales que promueven un fuerte sentido de coherencia, la capacidad de percibir que uno puede arreglárselas en cualquier situación independientemente de lo que ocurra en su vida».(14) Los recursos generales de resistencia representarían, por tanto, un tipo de kit sanitario que podría ayudar a las personas y a sus comunidades a mejorar o conservar la salud.(11)

Intervenciones salutogénicas( editar | editar fuente )

Del mismo modo, basándose en esta teoría, algunos autores(15) sugieren que se produzcan estrategias salutogénicas para:

  • Facilitar a las comunidades la creación de visiones de vida compartidas y la participación en la toma de decisiones (significatividad).
  • Desarrollar modelos mentales compartidos sobre el proceso de cambio y los resultados deseados (comprensibilidad)
  • Permitir a las comunidades identificar las exigencias de la vida (por ejemplo, los factores de estrés, los desafíos).
  • Recursos generales de resistencia que deben equilibrarse (manejabilidad), así como oportunidades de vida (por ejemplo, activos, situaciones de aprendizaje) que estimulan el desarrollo de la salud.(11)

«Otros autores han desarrollado modelos teóricos para implementar el paradigma salutogénico en diferentes sectores, como en las escuelas, (16)comunidades o barrios,(17)sistemas de salud(18)o dentro de diferentes grupos de población, como los niños,(19)personas con enfermedades crónicas,(11)(20)o inmigrantes(21). Un estudio de Bonmatí-Tomas et al.(21) investigó el efecto de un programa de promoción de la salud de 6 meses para mujeres inmigrantes en riesgo de exclusión social. Se evaluó la eficacia de un programa de promoción de la salud salutogénico centrado en el empoderamiento de estas mujeres. El estudio reconoce las desigualdades sanitarias que experimentan los inmigrantes en función de variables como el género, el país de origen o la situación socioeconómica. Los objetivos de las intervenciones de este estudio se dirigieron a mejorar el autoconocimiento y a identificar los roles familiares y comunitarios (comprensibilidad y manejabilidad – sentido de coherencia) y las capacidades personales para discutir los proyectos futuros (manejabilidad y significatividad – sentido de coherencia). Basándose en el aumento de la autoestima y de la calidad de vida física, así como en la reducción del estrés percibido por las mujeres migrantes, los autores sugieren que el modelo salutogénico de salud debería aplicarse en los programas de promoción de la salud e incluirse en las políticas para reducir la desigualdad sanitaria entre las poblaciones migrantes.(21)

Álvarez et al.(11) realizó una revisión del alcance de las intervenciones salutogénicas y sus efectos sobre la salud. Identificaron 4 tipos de intervenciones:(11)

  1. Intervenciones individuales: Centradas en actividades de educación para la salud, asesoramiento y/o metodologías psicoterapéuticas desde diferentes enfoques (terapia cognitivo-conductual, psicodinámica, terapia ocupacional). Se desarrollaron, entre otros, en relación con la morbilidad física (virus de inmunodeficiencia humana), salud mental y calidad de vida y salud percibidas.(11)
  2. Intervenciones de grupo: Desarrolladas en grupos con problemas de salud similares. Las intervenciones incluyen actividades de educación sanitaria y diferentes tipos de psicoterapia(terapia cognitivo-conductual, psicodinámica, holística, comunitaria). Éstas se centraron en diferentes temas de salud, como el manejo de las enfermedades crónicas, la salud mental y el bienestar subjetivo, así como en dimensiones sociales como la confianza social, capital social y compromiso social.(11)
  3. Intervenciones mixtas: Incorporan acciones combinadas a nivel individual y grupal. «Las intervenciones mixtas presentaron una amplia gama de elementos relacionados con el manejo del dolor crónico, la mejora de la capacidad funcional, la calidad de vida relacionada con la salud, el consumo de medicamentos y los trastornos psicosomáticos».(11)
  4. Intervenciones intersectoriales: Llevadas a cabo por colaboradores de dos o más ámbitos diferentes (equipos multidisciplinares) con el objetivo de intervenir no sólo sobre las personas y las comunidades, sino también en el entorno en el que se producen los problemas de salud. «Estos enfoques se centraron en el desarrollo urbano, implementación de intervenciones comunitarias, programas de autocuidado, prescripción social, participación social, desarrollo de políticas públicas y servicios básicos, gobernanza, aproximación a los comportamientos relacionados con la salud, capital social y salud mental».(11)

Resultados sanitarios de las intervenciones salutogénicas( editar | editar fuente )

Aunque se han comunicado diferentes limitaciones, Álvarez et al.(11) encontraron que el 85% de los estudios revisados mostraban resultados positivos en relación con los resultados de salud sin efectos adversos. Los resultados específicos de cada tipo de intervención fueron:(11)

Las intervenciones individuales condujeron a:(11)

  • Disminución de las tasas de VIH.
  • Reducción de la sintomatología relacionada con la ansiedad.
  • Aumento de la percepción de la calidad de vida.
  • Mayor satisfacción personal.
  • Reducción de la sintomatología psicopatológica.
  • Reducción de los trastornos alimentarios.

Las intervenciones grupales mostraron mejoras en diferentes campos, como:(11)

  • Reducción de la prevalencia de la enfermedad y de la carga de morbilidad.
  • Mejoras en la salud percibida.
  • Mayor bienestar y calidad de vida percibida.
  • Disminución de la sintomatología psicopatológica, así como de otros síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión.
  • Mejora de la capacidad funcional.
  • Menor agotamiento.
  • Reducción de la sintomatología del estrés.

Intervenciones mixtas indicaron progresión vinculada a:(11)

  • Reducción de la sintomatología relacionada con el dolor.
  • Disminución del insomnio y aumento de la calidad del sueño.
  • Mejoras en la calidad de vida relacionada con la salud.
  • Aumento de la capacidad funcional.
  • Disminución de la kinesiofobia.
  • Mayor bienestar psicológico, físico y social.
  • Mejor salud física y mental.

Intervenciones intersectoriales llevaron a:(11)

  • Mejoras en la calidad de vida relacionada con la salud.
  • Aumento del bienestar percibido y de la salud autocalificada.
  • Mejor salud mental.
  • Reducción de la sintomatología depresiva.
  • Disminución de la mortalidad evitable por diabetes mellitus, gripe, enfermedades cardíacas y mortalidad infantil.

Como se puede ver, es apropiado decir que el modelo salutogénico es más que la medida de un sentido de coherencia.(13) «La salutogénesis puede ser vista como un concepto paraguas con muchas teorías, conceptos, enfoques y estrategias diferentes con elementos y dimensiones salutogénicas».(9)

Figura 5. El paraguas salutogénico; la salutogénesis como concepto paraguas (22)

Resumen(edit | edit source)

Aunque hay que investigar más sobre el modelo salutogénico, hay muchas pruebas que demuestran que el modelo es un recurso eficaz de promoción de la salud, que aumenta la resiliencia y tiene un efecto positivo en el estado físico y mental percibido, la calidad de vida y el bienestar de las personas como individuos e incluso dentro de su sociedad.

Ya que es un instrumento válido, fiable, multidimensional y aplicable para medir la salud en diferentes culturas,(23) se deberían sugerir y aplicar más políticas de promoción de la salud a través del modelo a nivel internacional. Las intervenciones deben seguir centrándose no en la enfermedad sino en la salud.

Referencias(edit | edit source)

  1. Antonovsky, A.Health, Stress and Coping. San Francisco: Jossey-Bass, 1979
  2. Antonovsky A, Maoz B, Dowty N, Wijsenbeek H. Twenty-five years later: A limited study of the sequelae of the concentration camp experience. Social Psychiatry. 1971 Dec 1;6(4):186-93. https://doi.org/10.1007/BF00578367
  3. 3.0 3.1 3.2 Antonovsky, A. Unraveling the Mystery of Health. How People Manage Stress and Stay Well. San Francisco: Jossey-Bass, 1987.
  4. Lindström B, Eriksson M. Contextualizing salutogenesis and Antonovsky in public health development). Health promotion international. 2006 Sep 1;21(3):238-44. Available from: https://doi.org/10.1093/heapro/dal016
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  11. 11.00 11.01 11.02 11.03 11.04 11.05 11.06 11.07 11.08 11.09 11.10 11.11 11.12 11.13 11.14 11.15 Álvarez ÓS, Ruiz-Cantero MT, Cassetti V, Cofiño R, Álvarez-Dardet C. Salutogenic interventions and health effects: a scoping review of the literature. Gac Sanit. 2021 Sep-Oct;35(5):488-494.
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